Todo o nada para el Real Oviedo en Sevilla

El Real Oviedo llega a Sevilla con la soga apretando. Colista, sin margen de error y con la permanencia convertida ya en una misión casi imposible, el equipo azul visita este domingo al Real Betis en La Cartuja obligado a hacer lo que no ha logrado en toda la temporada: encadenar victorias y sostener la fe hasta el final.
No hay espacio para cálculos. Solo vale ganar. Y después, volver a ganar. Así lo dejó claro Guillermo Almada durante la semana: rendirse no es una opción, aunque la realidad apriete. El técnico uruguayo se agarra al orgullo competitivo de los suyos y a la imagen ofrecida en el segundo tiempo ante el Elche como punto de partida para creer en lo improbable.
El escenario, sin embargo, no invita al optimismo. Enfrente estará un Betis lanzado, con la quinta plaza en el bolsillo a falta de rematarla y con el sueño de la Champions muy presente. El equipo dirigido por Manuel Pellegrini sabe que sumar en casa es clave para dar ese salto histórico y no quiere sorpresas ante un rival que, sobre el papel, llega en la situación más delicada de la categoría.
Pero precisamente ahí puede encontrar el Oviedo su última bala. Sin nada que perder y todo en contra, los azules necesitan convertir la urgencia en energía. Almada recupera piezas importantes para la batalla: Luka Ilic y Álex Forésregresan tras semanas fuera, un refuerzo necesario para un equipo que ha acusado la falta de continuidad y las lesiones. No estará, en cambio, Ovie Ejaria, baja sensible en un momento en el que cualquier recurso suma.
La expedición carbayona viaja con la obligación a cuestas, pero también con la convicción de que mientras haya puntos en juego hay vida. El discurso es claro: competir cada balón, resistir y aprovechar cualquier oportunidad. “Defender con uñas y dientes”, como insiste su entrenador.
El Betis, por su parte, no se fía. Pellegrini ya advirtió que no hay rival pequeño en este tramo de la temporada y que el Oviedo jugará sus últimas cartas sin especular. Y ahí puede estar la clave del partido: en la capacidad de los asturianos para incomodar, para romper el ritmo y para sostenerse el tiempo suficiente como para golpear.
Porque para el Oviedo ya no se trata solo de fútbol. Se trata de sobrevivir. De alargar la agonía una jornada más. De demostrar que, incluso al borde del abismo, todavía queda orgullo.
En La Cartuja no habrá término medio: o resistencia… o caída casi definitiva.








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