Si te ha gustado, COMPARTE

Entradilla:

El Athletic Club encara este sábado un derbi decisivo en Mendizorrotza ante el Deportivo Alavés, en un duelo cargado de urgencias y emociones donde los rojiblancos se juegan buena parte de su tranquilidad en el tramo final de temporada.

El conjunto dirigido por Ernesto Valverde llega al choque con la necesidad de sumar tres puntos que le permitan alejar definitivamente el fantasma de la zona baja y, al mismo tiempo, mantener vivas sus opciones de mirar hacia puestos europeos. No atraviesa su mejor momento el Athletic, irregular en las últimas semanas, y el técnico lo sabe: “Estamos en una posición en la que todavía nos falta algo para dejar de mirar atrás y estamos cerca de las posiciones de delante”, admitió en Lezama.

El encuentro, además, tendrá un componente especial para Valverde, que alcanzará los 500 partidos al frente del club bilbaíno, una cifra que define su trayectoria. “Lo valoro en muchos sentidos… hay mucha gente que ha hecho que yo pueda cumplirlos”, reconoció, restando protagonismo a lo personal en favor de la urgencia competitiva.

En lo estrictamente deportivo, el foco también ha estado en Nico Williams, tras una reciente conversación con su entrenador. Valverde quiso rebajar cualquier polémica: “El otro día hubo una cuestión que no nos cuadró… Nico es fundamental, nos da mucho. Discusiones tengo con todos, pero me aguantan todo estos chavales”. Más allá de casos individuales, el técnico insiste en la necesidad de una reacción colectiva, con nombres como Oihan Sancet señalados por su irregular rendimiento reciente.

Enfrente estará un Alavés revitalizado desde la llegada de Quique Sánchez Flores, que ha dotado al equipo de una mayor competitividad y fortaleza mental. El madrileño no esconde la naturaleza especial del encuentro: “Los derbis tienen un componente emocional superior. No se permiten estados de relajación”, explicó, convencido de que ese factor puede ser clave.

Quique también tuvo palabras de elogio hacia su rival y su homólogo: “Valverde ha hecho un trabajo extraordinario todos estos años. Es un pedazo de entrenador”, afirmó, al tiempo que destacó la evolución del Athletic pese a las dificultades de calendario.

El Alavés, que contará con el apoyo de un Mendizorrotza lleno, confía en su fortaleza como local para seguir sumando en su lucha por la permanencia. Sin embargo, el protagonismo recae en un Athletic obligado a dar un paso al frente. Sin margen para la especulación, el derbi se presenta como una prueba de carácter para un equipo que necesita reencontrarse con su mejor versión antes de que la presión se transforme en ansiedad.

Todo está preparado para una batalla intensa, de ritmo alto y pocas concesiones, en la que el aspecto anímico puede marcar la diferencia tanto como el fútbol.