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El Sporting de Gijón recibe este domingo a la AD Ceuta en El Molinón-Enrique Castro ‘Quini’ (16:15 horas) en un partido marcado por la necesidad de reencontrarse con la victoria y por una enfermería que sigue condicionando la planificación de Borja Jiménez.

El conjunto rojiblanco llega al encuentro con cuatro bajas confirmadas: Brian Oliván, Mamadou Loum, Nacho Martín y Andrés Ferrari, una situación que obliga al técnico a reajustar piezas en un tramo de la temporada en el que la regularidad sigue siendo una asignatura pendiente, especialmente lejos de casa. La única buena noticia en ese apartado es el regreso de Corredera tras sanción, una pieza que puede aportar equilibrio en el centro del campo.

El foco, sin embargo, está puesto en Juan Otero. El atacante colombiano, que se retiró con molestias en la espalda en el último partido ante el Córdoba, está forzando para llegar al encuentro e incluso no se descarta que pueda ser titular si sus sensaciones en las últimas horas son positivas. Su compromiso es total, y en el cuerpo técnico valoran su esfuerzo como un ejemplo dentro del vestuario, aunque no se correrá ningún riesgo si no está al cien por cien.

El Sporting llega tras una semana de análisis de lo ocurrido en Córdoba, donde el equipo dejó una segunda parte muy por debajo del nivel esperado. Borja Jiménez ha insistido en la importancia de mantener la concentración durante los 90 minutos y de evitar desconexiones que han penalizado al equipo en varias fases del campeonato. En casa, sin embargo, el rendimiento ha sido notablemente más sólido, y El Molinón vuelve a presentarse como un factor clave para recuperar sensaciones.

En el plano clasificatorio, el equipo aún mira de reojo el objetivo del playoff, aunque el propio técnico reconoce que la situación es complicada. Aun así, el mensaje es claro: competir hasta el final mientras existan opciones matemáticas y acabar la temporada con la mejor imagen posible.

Enfrente estará una AD Ceuta que llega con la tranquilidad de haber cumplido el objetivo de la permanencia tras una temporada muy positiva para un recién ascendido. El conjunto norteafricano ha sabido adaptarse a cada contexto de partido y ha demostrado ser un equipo incómodo, especialmente cuando puede correr y encontrar espacios. Borja Jiménez lo tiene claro: será un partido abierto, con alternativas y con la necesidad de que el Sporting mantenga el orden defensivo y la intensidad.

El duelo se presenta, por tanto, como una prueba de carácter para los rojiblancos: recuperar fiabilidad en casa, sostener la concentración durante todo el partido y aprovechar un contexto en el que, sobre el papel, el Sporting tiene la obligación de mandar.