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El Real Sporting de Gijón afronta este domingo en El Molinón – Enrique Castro Quini una auténtica final en su pelea por engancharse a los puestos de Playoff en LaLiga Hypermotion. El conjunto rojiblanco recibe al Cádiz CF con la obligación de sumar los tres puntos si quiere mantener vivas sus opciones en este tramo decisivo de la temporada.

El equipo dirigido por Borja Jiménez encara el encuentro con la presión de no fallar. La distancia con la zona alta sigue siendo considerable, pero en el vestuario todavía hay convencimiento de que es posible pelear hasta el final. “Es obvio que estamos lejos, pero tenemos esperanza porque todavía hay vida de poder conseguirlo”, señalaba el técnico en la previa. Un mensaje claro que refuerza la idea que se ha instalado en el equipo: cada partido es una final.

El entrenador rojiblanco ha sido contundente respecto al planteamiento en este tramo final de curso. No habrá rotaciones ni pruebas. “Nuestra obligación es salir a ganar y tratar de ganar los siete partidos que quedan”, afirmaba, dejando claro que alineará en cada jornada a los jugadores que considere más preparados. Una apuesta firme por la competitividad inmediata, sin concesiones.

Además, Borja Jiménez quiso referirse al ambiente que rodea al equipo y al descontento de parte de la afición en las últimas semanas. El técnico entiende la exigencia, pero insiste en la necesidad de remar juntos. “Tenemos que recuperar esa unión entre afición y club para ir de la mano a por el objetivo”, explicó, apelando a un Molinón que puede ser determinante en este tramo final.

Enfrente estará un Cádiz CF que llega en una situación delicada, inmerso en una mala racha de resultados y con la necesidad urgente de puntuar para alejarse de la zona baja. Aun así, el técnico sportinguista no se fía. Destacó el talento ofensivo del rival y recordó que, pese a su dinámica, cuenta con jugadores capaces de decidir partidos en cualquier momento.

El Sporting, por su parte, confía en la mejoría mostrada en el juego en las últimas semanas, aunque los resultados no hayan acompañado como esperaban. La sensación interna es que el equipo ha merecido más, y esa es la base sobre la que quieren construir este último impulso.

Con siete jornadas por delante, el margen de error es mínimo. El mensaje es claro: ganar o despedirse definitivamente del sueño del Playoff. Este domingo, en El Molinón, el Sporting se juega mucho más que tres puntos.