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Una última bala en Gran Canaria

El Real Zaragoza afronta este domingo en Gran Canaria (18:30 horas) un partido que puede certificar su descenso a Primera RFEF. El conjunto aragonés visita a la UD Las Palmas obligado a ganar y pendiente, además, de otros resultados para seguir con vida una jornada más.

La realidad, sin embargo, es devastadora. El equipo blanquillo llega completamente hundido en lo futbolístico y en lo emocional, después de semanas acumulando errores, derrotas y una sensación constante de derrumbe.

Un equipo sin argumentos

Más allá de las matemáticas, el Zaragoza transmite la imagen de un equipo roto. Los números reflejan perfectamente la caída: apenas dos puntos sumados de los últimos 24 posibles, una dinámica insostenible para cualquier aspirante a la permanencia.

Ni siquiera el pobre rendimiento de sus rivales directos ha sido aprovechado por un conjunto incapaz de reaccionar cuando más lo necesitaba.

La enfermería condiciona el once

David Navarro volverá a afrontar el partido con enormes problemas en defensa. Radovanovic es el único central sano del primer equipo, mientras que Francho, El Yamiq, Soberón, Valery, Insua y Tachi siguen fuera por lesión.

Las buenas noticias llegan con las recuperaciones de Keidi Bare, Aguirregabiria y Guti, además del regreso del propio Radovanovic. Sin embargo, la sensación es que el equipo llega demasiado castigado física y mentalmente a este tramo final.

El fantasma de 2015

Gran Canaria vuelve a aparecer como escenario de una pesadilla para el zaragocismo. Hace casi once años, el gol de Sergio Araujo acabó con el sueño del ascenso a Primera División en el último instante.

Ahora, la amenaza es todavía más dura. El Zaragoza no pelea por subir, sino por evitar el mayor fracaso de su historia reciente: caer a Primera RFEF.

Un rival lanzado

Enfrente estará una UD Las Palmas que sigue peleando por consolidar su posición de playoff. El conjunto canario llega en dinámica positiva y sabe que una victoria le acercaría todavía más al objetivo del ascenso.

El contraste entre ambos equipos es total: mientras Las Palmas mira hacia Primera, el Zaragoza intenta evitar el abismo.

Entre la fe y la resignación

David Navarro aseguró en la previa que el equipo está “agonizando, pero vivo”. El problema es que el Zaragoza hace semanas que dejó de transmitir señales reales de supervivencia.

Solo queda una última oportunidad. Quizá la última de verdad.