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El Real Sporting de Gijón dio un paso firme hacia la salvación matemática y mantiene vivas sus opciones de engancharse al playoff tras imponerse con autoridad a un Cádiz cada vez más hundido. Los rojiblancos, efectivos y letales a la contra, resolvieron el encuentro con los tantos de Dubasin y Otero en una noche de pegada y solidez.

Borja Jiménez introdujo un único cambio en el once, devolviendo la titularidad al joven Andrés Cuenca, que regresaba tras su lesión para ocupar el centro de la zaga en lugar de Diego Sánchez. El Sporting asumió el control del balón en el primer tiempo, aunque sin traducir ese dominio en ocasiones claras. Las llegadas más peligrosas nacían por la izquierda, con Brian Oliván como principal vía de profundidad, pero faltaba el remate final.

El partido cambió cuando los asturianos encontraron espacios para correr. Un error del Cádiz en la divisoria permitió al Sporting lanzar una contra vertiginosa: Gaspar conectó con Gelabert, el ‘10’ filtró para Otero y el colombiano asistió a Dubasin, que no perdonó para abrir el marcador a placer.

Tras el descanso, el Cádiz dio un paso adelante, pero volvió a ser castigado en transición. Gaspar lideró una nueva contra, encontró a Otero y su disparo, desviado lo justo por un defensor, describió una parábola imposible para Aznar, firmando el 2-0. El conjunto andaluz lo intentó con más corazón que claridad, apoyado en el empuje de Suso, aunque sin generar verdadero peligro.

El golpe definitivo llegó, otra vez, al contragolpe. Otero lanzó en profundidad a Dubasin y el atacante definió con precisión en el mano a mano para cerrar la goleada. El VAR evitó después la expulsión de Ortuño, rebajando la roja a amarilla, y Amadou rozó el cuarto en los minutos finales.

Victoria contundente de un Sporting que encuentra en la velocidad y la eficacia sus mejores argumentos para seguir soñando.