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El Real Madrid visita este domingo el Ramón Sánchez-Pizjuán para medirse al Sevilla FC en un partido marcado por las necesidades de ambos equipos y por el ambiente que se espera en Nervión. El conjunto blanco afronta la penúltima jornada liguera en medio de un contexto de incertidumbre deportiva y ruido alrededor del vestuario, mientras que el Sevilla quiere cerrar de manera definitiva una permanencia que todavía no considera asegurada.

El equipo sevillista llega en su mejor momento de la temporada. Los de Luis García Plaza han enlazado tres victorias consecutivas frente a la Real Sociedad, el Espanyol y el Villarreal, una reacción que ha cambiado por completo el estado de ánimo del entorno y del vestuario. Sin embargo, el técnico madrileño ha insistido durante toda la semana en rebajar la euforia.

“Hay una tendencia de que estamos salvados y eso es mentira. Tenemos que ir a full porque no está conseguido el objetivo”, advirtió García Plaza en la previa. El entrenador sevillista espera además que el Sánchez-Pizjuán vuelva a convertirse en el llamado “Manicomio de Nervión”, el ambiente que ha acompañado al equipo en sus últimos encuentros en casa.

Enfrente estará un Real Madrid que llega con el foco puesto tanto en lo deportivo como en las declaraciones recientes de Kylian Mbappé, que han generado debate alrededor del vestuario blanco. El técnico madridista, Álvaro Arbeloa, quiso rebajar cualquier polémica antes del viaje a Sevilla.

“Lo que dijo Mbappé es algo que ya había hablado con él y le doy naturalidad”, explicó Arbeloa, que defendió públicamente la actitud del delantero francés. “No comprendería que Kylian no quisiera jugar”, añadió.

Más allá de ese contexto, el entrenador del Madrid elogió el crecimiento del Sevilla desde la llegada de García Plaza y avisó de la dificultad del encuentro. “El Sevilla viene de ganar los últimos tres partidos y Luis le ha conseguido dar la vuelta al equipo. El Pizjuán siempre es ilusionante por el ambiente que se crea allí. Va a ser una dura batalla”, señaló.

El conjunto blanco encara además el encuentro con la intención de cerrar la temporada dejando una mejor imagen competitiva después de un curso por debajo de las expectativas. Arbeloa reconoció que lo más duro de estos meses ha sido “no haber ayudado a los jugadores a ganar títulos”, aunque también destacó el aprendizaje que le ha supuesto dirigir al primer equipo madridista.

En el plano deportivo, el Sevilla mantiene las bajas de Marcao y Manu Bueno, mientras que Isaac Romero, tocado en las últimas jornadas, apunta a entrar en la convocatoria tras completar los últimos entrenamientos. García Plaza volverá a apoyarse en el bloque que ha cambiado la dinámica del equipo y no descarta seguir dando protagonismo a futbolistas jóvenes. “Este no es el Sevilla de los grandes fichajes. Es el Sevilla que tenemos que ver”, aseguró.

El Real Madrid, por su parte, aterriza en Nervión consciente de que el ambiente será uno de los grandes condicionantes del encuentro. El Sánchez-Pizjuán prepara otra noche de máxima presión, con la afición sevillista volcada para empujar a un equipo que quiere evitar sobresaltos de última hora.

Con necesidades distintas pero con mucha tensión alrededor, Sevilla y Real Madrid afrontan un duelo con aroma de gran cita en uno de los escenarios más intensos del fútbol español.