El Tartiere se vuelca con Cazorla en una despedida amarga ante el Alavés

El Real Oviedo cerró su etapa en Primera División en el Carlos Tartiere con una nueva derrota, esta vez frente a un Deportivo Alavés que salió de Oviedo con media permanencia en el bolsillo gracias al tanto de Toni Martínez en la primera parte. Pero el resultado quedó en un segundo plano en una noche marcada por el protagonismo absoluto de Santi Cazorla, el futbolista que sostuvo al equipo sobre el césped y que recibió el cariño incondicional de una afición que clamó por su continuidad desde el primer minuto hasta el final.
La tarde arrancó con un ambiente especial en el Tartiere. Almada introdujo numerosas novedades en el once, entre ellas la primera titularidad de Cazorla desde su llegada al banquillo y el debut de Moldovan. El capitán azul asumió rápidamente el mando del encuentro, moviendo al equipo de lado a lado y tratando de dar sentido a un Oviedo que quería la pelota, aunque le faltaba profundidad y presencia en el área.
El Alavés, mucho más necesitado por su pelea por evitar el descenso, esperó su momento sin demasiadas prisas. Y lo encontró pronto. Después de varios avisos del Oviedo a balón parado, Rebbach ganó línea de fondo por la izquierda, dejó atrás a Hassan y puso un centro preciso que Toni Martínez convirtió en el 0-1 imponiéndose a Costas dentro del área. Fue prácticamente la primera llegada peligrosa de los visitantes y un golpe demasiado duro para un equipo azul al que le cuesta muchísimo transformar dominio en ocasiones.
Mientras el encuentro avanzaba, el protagonismo también se trasladó a la grada. El “Santi quédate” sonó varias veces durante la noche y convivió con otros cánticos mucho más críticos hacia la situación institucional y deportiva del club: “Pachuca vete ya”, “Directiva dimisión” y “Almada vete ya” fueron apareciendo con el paso de los minutos en un Tartiere claramente cansado del rumbo del equipo.
Sobre el césped, el guion apenas cambió. Cazorla seguía siendo el único capaz de acelerar y dar claridad a las posesiones del Oviedo, mientras Hassan desesperaba a la grada con decisiones lentas y acciones mal resueltas. Viñas y Reina intentaban ofrecer apoyos por dentro, pero el equipo llegaba poco y mal. Los centros laterales se acumulaban sin rematador y el Alavés defendía cómodo, amenazando además en cada acción a balón parado.
Antes del descanso, el Oviedo reclamó un posible penalti sobre Viñas tras un agarrón de Koski, aunque Munuera Montero dejó seguir y el VAR tampoco intervino. La sensación era que cualquier detalle favorable podía cambiar un partido espeso, pero tampoco apareció esa ayuda.
El segundo tiempo mantuvo el mismo tono gris. Almada movió el banquillo buscando más presencia ofensiva, con la entrada de Thiago Fernández y más tarde Chaira, Forés y Borbas, aunque el equipo nunca terminó de generar sensación real de peligro. El Alavés, sin hacer demasiado ruido, administraba su ventaja con tranquilidad y encontraba incluso más facilidad que el Oviedo para acercarse al área rival.
El tramo final estuvo mucho más marcado por las emociones que por el fútbol. Viñas se marchó ovacionado en lo que sonó a despedida, Lucas Ahijado recibió otra gran muestra de cariño del Tartiere y Cazorla completó los 90 minutos por primera vez esta temporada. El capitán terminó el encuentro liderando la vuelta al campo de toda la plantilla mientras el estadio, puesto en pie, repetía una y otra vez el mismo mensaje: “Santi quédate”.
Así bajó el telón el Carlos Tartiere a su regreso a Primera. Con derrota, con protestas, con incertidumbre sobre el futuro… y con la sensación de que el gran símbolo del oviedismo sigue siendo el único capaz de unir a todo el estadio.








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