El Tartiere se despide entre emoción e incertidumbre

El Real Oviedo se despide este domingo de su afición en el Estadio Carlos Tartiere en un partido que trasciende lo puramente deportivo. Frente al Deportivo Alavés, el conjunto azul cerrará su temporada como local en un año que quedará marcado por el regreso a Primera División… y por una despedida que aún no está escrita del todo.
El Tartiere vivirá una tarde de emociones cruzadas. El Oviedo ya descendido afronta el encuentro con el orgullo de querer cerrar la temporada con una victoria ante su gente, pero también con el foco puesto en lo que viene después. El ambiente está inevitablemente cargado de nostalgia, incertidumbre y sensación de final de etapa.
El gran protagonista emocional vuelve a ser Santi Cazorla. El capitán será titular en lo que podría ser su último partido en casa, aunque su futuro sigue sin resolverse. La afición quiere convertir la tarde en un homenaje adelantado, pero el propio jugador aún no ha tomado una decisión definitiva sobre su continuidad, pendiente del proyecto deportivo que se le presente.
También está en el centro de todas las miradas Guillermo Almada. El técnico uruguayo afronta un escenario abierto respecto a su futuro, con un vestuario dividido y sin contrato firmado para la próxima temporada. En sus últimas comparecencias ha sido contundente: “estamos para tomar las mejores decisiones, no para caer bien o mal”, dejando claro su papel de gestor en un contexto complejo. Además, reconoció que se equivocó al hablar de la posible retirada de Cazorla tras el Bernabéu, subrayando que la decisión es únicamente del jugador.
En lo estrictamente deportivo, el Oviedo recupera efectivos importantes. Vuelven tras sanción Javi López y Kwasi Sibo, mientras que siguen fuera por lesión Leander Dendoncker y Ovie Ejaria. Todo apunta a que habrá rotaciones y oportunidades para varios jugadores menos habituales en este último partido en casa de la temporada.
Entre las novedades más destacadas está la probable titularidad del portero Dominik Moldovan, que podría debutar en Primera División con el conjunto azul tras su cesión. También se espera la presencia de Lucas Ahijado en el lateral derecho, además del regreso de Dani Calvo en defensa y de jugadores como Hassan en posiciones ofensivas. El técnico busca dar minutos a futbolistas que han tenido menos protagonismo, en un contexto de cierre de ciclo y evaluación final.
Enfrente estará un Alavés que llega con un objetivo muy distinto. Su entrenador, Quique Sánchez Flores, ha sido claro en la previa: “hay que buscar el premio desde el primer minuto” y su equipo debe afrontar el duelo con máxima seriedad, sabiendo que puede certificar la permanencia. El técnico también ha advertido del contexto emocional del Oviedo, esperando un rival con “rebeldía” tras su descenso y con un Tartiere especialmente volcado.
El partido, por tanto, se jugará en dos planos. Para el Alavés, es una final por la salvación. Para el Oviedo, es el último baile en casa de una temporada larga, dura y emocional. Un partido que no solo mide puntos, sino sentimientos. Y que puede convertirse en la última imagen de muchos futbolistas con la camiseta azul… incluido, quizá, el adiós definitivo de su capitán.








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