El Oviedo deja escapar otra oportunidad en un Bernabéu lleno de dudas

El regreso del Real Oviedo al Santiago Bernabéu 25 años después dejó una imagen preciosa en la grada y bastante frustración sobre el césped. Porque el equipo azul visitaba a un Real Madrid lleno de dudas, pitado por su propia afición durante muchos momentos del partido, pero aun así fue incapaz de aprovecharlo. Los de Almada tuvieron opciones, varias bastante claras, pero fallaron demasiado y el Madrid, incluso en uno de sus momentos más grises, no perdonó.
La noche empezó con una enorme ovación a Santi Cazorla cuando se anunciaron las alineaciones. Y casi al mismo tiempo llegaron los primeros pitos para Guillermo Almada por dejar al capitán en el banquillo en un escenario así. Una decisión difícil de entender para muchos oviedistas antes incluso de empezar el partido… y todavía menos comprensible viendo luego cómo se desarrolló el encuentro.
Mientras el Bernabéu silbaba a los suyos, la afición azul se hacía notar con un “Oviedo, Oviedo” que sonaba por encima de todo y con el clásico “en Primera o en Tercera, yo te quiero Oviedo” dejando claro quién ganó la batalla en la grada. Sobre el césped, el Madrid arrancó con algo más de intención, sobre todo gracias a Brahim Díaz, que parecía el único con ganas de animar aquello. Aun así, el Oviedo estaba relativamente cómodo. Escandell salvó muy pronto a los azules con un paradón a Mastantuono prácticamente en el área pequeña y poco más ocurrió en un inicio bastante espeso.
El problema para el Oviedo era que los espacios estaban ahí, pero nunca terminaba de aprovecharlos. Faltaba precisión en el último control, en el pase o en el giro decisivo. Thiago Fernández dejaba algún detalle, Reina aparecía a ratos y Fede Viñas peleaba cada balón largo, pero al equipo le costaba muchísimo dar continuidad. Alexander-Arnold rozó la escuadra y Vinicius, muy señalado por su propia grada, tampoco encontraba la manera de desequilibrar.
En medio del ambiente raro que había en el Bernabéu, incluso apareció una pancarta contra Florentino Pérez que apenas duró unos segundos antes de ser retirada. Y justo después llegó la ocasión más clara del Oviedo en toda la primera parte. Buena jugada por la izquierda, centro de Thiago Fernández, dejada de Chaira y Nacho Vidal, completamente solo, mandó el balón por encima del larguero cuando parecía medio gol.
El Oviedo seguía viendo cómo el Madrid dejaba huecos, pero no terminaba de hacer daño. Y claro, ante equipos así cualquier error se paga. Llegó en una salida de balón azul en la que se encadenaron varios fallos entre Bailly, Nacho Vidal e Ilyas. Brahim robó el regalo, asistió a Gonzalo y el canterano madridista batió a Escandell para hacer el 1-0. Un castigo enorme para lo que se había visto hasta entonces.
La segunda parte arrancó con el oviedismo cantando el himno y poco después con otra gran ovación a Cazorla cuando salió a calentar. En el 55’, el capitán entró al campo y el Bernabéu entero se puso en pie. Da igual la camiseta: Santi sigue despertando admiración en cualquier estadio.
Y además se notó rápido. En cuanto tocó un par de balones el Oviedo tuvo más claridad. En una de las primeras acciones, Viñas descargó para Rahim y el centro del lateral acabó con un remate muy claro de Reina en el segundo palo que se marchó fuera. Otra oportunidad desperdiciada. Luego apareció de nuevo Escandell para salvar al equipo tras una buena acción de Álvaro Carreras.
El partido seguía abierto y el Oviedo volvió a tener otra clarísima. Reina filtró un gran pase para Nacho Vidal, que se plantó solo ante Courtois, pero el belga se hizo gigante y el lateral cruzó demasiado el disparo. Ahí probablemente estuvo el empate.
A partir de ese momento el Madrid empezó a dormir más el partido. Entró Mbappé entre pitos cada vez que tocaba el balón y el Oviedo fue perdiendo algo de energía. Almada dio entrada a Pablo Agudín y Lucas Ahijado pensando también en la cantera azul, pero poco después llegó el golpe definitivo. Bellingham arrancó dejando atrás a un Colombatto bastante flojo en la acción y soltó un disparo seco dentro del área para hacer el 2-0.
Hassan todavía intentó meter al Oviedo en el partido con una gran jugada individual y un disparo que obligó a Courtois a lucirse, pero ya era demasiado tarde. El susto final llegó cuando Fede Viñas se fue al suelo tocándose la rodilla, aunque por suerte pudo continuar.
Y así terminó el regreso del Oviedo al Bernabéu: con una afición que volvió a estar a la altura de Primera División, con la sensación de que el Madrid era más vulnerable de lo que parecía y con otro partido fuera de casa que se escapa dejando esa sensación tan repetida esta temporada de “qué pena no haber aprovechado la oportunidad”.








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