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El Real Madrid afronta este martes en el Santiago Bernabéu un partido de máxima exigencia ante el Deportivo Alavés, en un contexto de presión tras la eliminación europea y con la obligación de ganar para mantener vivas sus opciones en LaLiga.

El conjunto blanco, dirigido por Álvaro Arbeloa, llega al encuentro con el foco puesto en la reacción inmediata tras el golpe en Champions. El técnico ha querido reivindicar la mentalidad del equipo en la previa, aunque también ha reconocido que el rendimiento en Liga ha sido irregular: “Hemos vivido situaciones que hacen que sea más fácil ganar una Champions que una Liga. Eso dice muchas cosas… Hemos rendido mejor en las grandes citas que contra rivales de menor identidad, pero tenemos margen de mejora y debemos hacer muchas cosas bien”.

Arbeloa, que insiste en centrarse en los siete partidos restantes, también ha querido lanzar un mensaje de compromiso: “Me preocupa este tramo final. El único futuro que me importa es el de mañana. Son partidos más importantes de lo que parece y lo tenemos que demostrar”.

En el plano deportivo, el Real Madrid sigue condicionado por las bajas de jugadores importantes, aunque mantendrá buena parte del bloque habitual con Vinicius y Mbappé como principales referencias ofensivas en un duelo donde no hay margen de error.

Enfrente estará un Alavés competitivo, que lucha por la permanencia y llega con la intención de aprovechar cualquier duda del conjunto blanco. Su técnico, Quique Sánchez Flores, ha advertido del nivel de exigencia que supone visitar el Bernabéu, aunque mantiene la ambición de competir hasta el final: “Tenemos que hacer las cosas muy bien y tener una pizca de suerte para sacar algo positivo de allí”.

El preparador madrileño también ha subrayado la necesidad de resistir el empuje del rival: “Es un partido muy importante. Queremos llegar vivos hasta el final y seguir sumando en este tramo decisivo de la temporada”.

Con el Real Madrid obligado a no fallar en su persecución al liderato y un Alavés que busca oxígeno en la zona baja, el Bernabéu se prepara para un duelo de alto voltaje, donde la presión recae especialmente sobre el conjunto blanco.