Había noches en las que el fútbol pasaba a un segundo plano. La de Toronto fue una de ellas. En el primer aniversario del fallecimiento de Diogo Jota y de su hermano André Silva, Portugal encontró la manera de transformar el dolor en fuerza para superar a Croacia (2-1) y sellar su clasificación para los octavos de final del Mundial, donde le espera España.
El encuentro comenzó con una Portugal dominante, decidida a controlar el balón y a imponer su ritmo. Bruno Fernandes y Pedro Neto avisaron en los primeros minutos, mientras Cristiano Ronaldo buscaba el gol con insistencia. Sin embargo, la selección croata resistió el empuje luso y golpeó primero tras el descanso gracias a Ivan Perišić, que silenció a la afición portuguesa.
Lejos de venirse abajo, el conjunto de Roberto Martínez reaccionó. El VAR señaló un penalti favorable a Portugal y Cristiano Ronaldo no falló desde los once metros para devolver la igualdad al marcador. El tanto desató la emoción de un equipo que jugaba con un motivo mucho mayor que una simple clasificación.
Cuando el partido parecía encaminado a la prórroga, apareció Gonçalo Ramos. El delantero remató de cabeza un preciso centro de Rafael Leão en el tiempo añadido para desatar la locura entre los portugueses y firmar el definitivo 2-1. Croacia aún creyó empatar en la última acción, pero el VAR anuló el tanto por fuera de juego.
Tras el pitido final llegó la imagen de la noche. Cristiano Ronaldo y todos sus compañeros se dirigieron al fondo donde se encontraban los aficionados portugueses portando la camiseta con el dorsal 21 de Diogo Jota. Rúben Neves, uno de sus amigos más cercanos, besó el brazalete con su nombre, mientras la grada respondía con una larga ovación. Roberto Martínez volvió a recordar que Jota sigue siendo “uno más” de este grupo, un referente cuya memoria continúa acompañando a la selección portuguesa.
Con sufrimiento, emoción y un final agónico, Portugal avanzó a los octavos de final. El siguiente desafío será España, en un duelo ibérico que promete ser uno de los grandes partidos del campeonato. Pero antes de pensar en ese enfrentamiento, la victoria quedó dedicada a quien sigue muy presente en el corazón del fútbol portugués: Diogo Jota.




