El Mundial 2026 ya ha entrado en su fase decisiva. Tras unos octavos de final cargados de emoción, sorpresas y eliminatorias resueltas por detalles, solo quedan ocho selecciones en la lucha por levantar el trofeo. Francia, Marruecos, España, Bélgica, Noruega, Inglaterra, Argentina y Suiza han demostrado ser las más fuertes del torneo y ahora afrontan cuatro enfrentamientos de máximo nivel que decidirán a los semifinalistas.
Cada una de ellas llega por caminos diferentes. Hay favoritas que han confirmado su condición, selecciones revelación que han roto todos los pronósticos y equipos que atraviesan uno de los mejores momentos de su historia. Los cuartos de final prometen un espectáculo de primer nivel.
Francia – Marruecos: experiencia contra la gran revelación
El primer duelo enfrentará a una Francia que continúa creciendo conforme avanza el campeonato y a un Marruecos que vuelve a demostrar que ya no es ninguna sorpresa en el fútbol mundial.
Los franceses llegan tras superar con autoridad a Paraguay y mantienen una de las plantillas más completas del campeonato, con un equipo equilibrado entre talento ofensivo y solidez defensiva. Saben competir en las grandes citas y parten como uno de los grandes candidatos al título.
Enfrente estará un Marruecos que ha firmado un Mundial sobresaliente. Después de eliminar a Países Bajos y golear a Canadá, el conjunto africano vuelve a instalarse entre la élite gracias a su extraordinaria organización táctica, su intensidad defensiva y la velocidad con la que castiga a sus rivales al contragolpe. Si mantiene ese nivel, puede volver a sorprender.
España – Bélgica: dos selecciones en su mejor momento
Probablemente sea el cruce más atractivo de los cuartos de final. España llega lanzada después de eliminar con autoridad a Austria y dejar fuera a Portugal gracias al tanto decisivo de Mikel Merino. El conjunto de Luis de la Fuente ha mostrado una enorme madurez competitiva, dominando el balón, defendiendo con firmeza y encontrando soluciones incluso en los momentos más complicados.
Bélgica, por su parte, atraviesa uno de sus mejores momentos del torneo. Su contundente victoria por 4-1 frente a Estados Unidos confirmó el enorme potencial ofensivo de una selección que combina experiencia y juventud. Será un partido de enorme exigencia táctica en el que pequeños detalles pueden decidir el pase a semifinales.
Noruega – Inglaterra: la sorpresa quiere seguir soñando
Pocas selecciones llegan con tanta confianza como Noruega. Después de eliminar a Brasil, una de las grandes favoritas, el conjunto escandinavo se ha convertido en la revelación del Mundial. Liderados por un Erling Haaland decisivo, los noruegos han demostrado personalidad, eficacia y una enorme capacidad para competir frente a cualquier rival.
Inglaterra, sin embargo, representa uno de los proyectos más sólidos del campeonato. Superó a México en un encuentro vibrante y mantiene una plantilla repleta de talento, profundidad y experiencia internacional. El choque promete ser uno de los más físicos e intensos de toda la ronda.
Argentina – Suiza: el campeón no quiere detenerse
Argentina continúa defendiendo su corona con autoridad. La Albiceleste sufrió para superar a Egipto, pero volvió a demostrar que sabe competir cuando la presión es máxima. Su calidad individual y su experiencia en las eliminatorias convierten al conjunto argentino en uno de los principales aspirantes al título.
Suiza llega tras una eliminatoria épica frente a Colombia, resuelta en la tanda de penaltis gracias a la actuación decisiva de su portero. El conjunto helvético vuelve a exhibir una defensa muy difícil de superar y una enorme disciplina táctica. Si consigue mantener el partido igualado durante muchos minutos, puede poner en serios problemas a la vigente campeona.

La batalla por las semifinales
Los cuartos de final reúnen a ocho selecciones con estilos completamente diferentes, pero con un mismo objetivo: seguir soñando con conquistar el Mundial 2026. La experiencia de Francia y Argentina, el fútbol combinativo de España, la pegada de Bélgica, la fortaleza inglesa, la disciplina suiza, la ilusión marroquí y la sorprendente irrupción de Noruega convierten esta ronda en una de las más igualadas que se recuerdan.
A partir de ahora no hay margen de error. Noventa minutos —o quizá una prórroga y los penaltis— separan a estas selecciones de las semifinales de un Mundial que entra en su recta final con la emoción en su punto más alto.




