Noventa minutos para tocar el cielo de Europa

Noventa minutos para tocar el cielo de Europa

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La Selección Española Sub-19 busca su décimo título continental ante una Alemania herida en su orgullo y con sed de revancha. El Racecourse Ground de Wrexham será el escenario de una final entre dos gigantes del fútbol formativo europeo.

Ha llegado la hora de la verdad. Ya no quedan cálculos, segundas oportunidades ni partidos para corregir errores. España y Alemania se citan este sábado 11 de julio, a partir de las 20:00 horas —hora peninsular española—, en el Racecourse Ground de Wrexham, con el título del Campeonato de Europa Sub-19 en juego.

Una final mayúscula. Dos escuelas futbolísticas históricas frente a frente y un precedente muy reciente que añade todavía más ingredientes al duelo: España ya derrotó a Alemania por un contundente 4-0 en la fase de grupos.

Pero una final es otra historia.

ESPAÑA, UN CAMINO PERFECTO HACIA LA FINAL

La Selección dirigida por Paco Gallardo aterriza en la gran cita después de completar un Europeo prácticamente impecable. España no solo ha ganado todos sus encuentros, sino que lo ha hecho transmitiendo una enorme sensación de superioridad.

El estreno ante la anfitriona fue toda una declaración de intenciones. España goleó 0-7 a Gales en Wrexham y presentó su candidatura al título desde el primer día.

La segunda jornada confirmó las buenas sensaciones. Dinamarca tampoco pudo frenar a La Roja y cayó por 0-3. Dos partidos, diez goles y la clasificación encarrilada.

Con el billete para semifinales asegurado, España cerró la fase de grupos precisamente ante Alemania. Lejos de relajarse, el combinado español volvió a ofrecer una exhibición y firmó un 4-0 que dejó claro el potencial de una generación llamada a conseguir grandes cosas.

En semifinales esperaba Croacia. España volvió a dominar, a controlar los tiempos y a imponer su fútbol. Los goles de Xavi Espart, Jorge Salinas y Ousmane Diallo certificaron el 3-0 y el pase a la gran final.

El balance habla por sí solo: cuatro victorias, 17 goles a favor y ninguno en contra. España todavía no sabe lo que es recoger el balón del fondo de su portería en este Europeo. 

EL FÚTBOL COMO PRINCIPAL FORTALEZA DE ESPAÑA

La gran virtud de esta Selección está siendo su capacidad para dominar los partidos desde el balón.

España quiere la posesión, pero no como un elemento decorativo. La utiliza para avanzar, atraer rivales y encontrar espacios. La movilidad de sus jugadores ofensivos, la calidad técnica en el centro del campo y la facilidad para generar superioridades están marcando diferencias.

Además, el equipo de Paco Gallardo está demostrando una enorme variedad ofensiva. José Antonio Morante suma cuatro goles en esta fase final, mientras que jugadores como Hugo López, Ousmane Diallo, Quim Junyent, Thiago Pitarch o Daniel Yáñez aportan talento, velocidad y desequilibrio.

Pero si algo está sosteniendo el magnífico Europeo de España es su equilibrio.

La Roja presiona tras pérdida, recupera muy arriba y apenas permite a sus rivales correr. Los números defensivos son demoledores: cero goles encajados en cuatro partidos.

España juega, domina y golpea. Pero también sabe sufrir cuando el partido lo exige.

ALEMANIA, UNA SELECCIÓN QUE NUNCA SE RINDE

Si España llega a la final desde la autoridad, Alemania lo hace demostrando carácter.

El combinado germano comenzó el campeonato superando a Dinamarca en un espectacular 4-3. Un encuentro abierto que mostró las dos caras del equipo alemán: enorme capacidad ofensiva, pero también cierta vulnerabilidad defensiva.

En la segunda jornada, Alemania fue contundente ante Gales y venció por 0-4, asegurando una posición privilegiada para luchar por las semifinales.

Después llegó el golpe.

España pasó por encima de los germanos con un 4-0 que dejó heridas. Sin embargo, Alemania consiguió clasificarse como segunda del Grupo A y encontró en las semifinales una oportunidad para demostrar su fortaleza mental.

Ante Ucrania, el conjunto dirigido por Christian Wörns tuvo que remar contracorriente. Vitaliy Hlyut adelantó al conjunto ucraniano, pero Otto Stange empató prácticamente en la última acción de la primera mitad.

Cuando el encuentro parecía condenado a la prórroga, apareció el capitán.

Francis Onyeka marcó el 1-2 en el tiempo añadido y llevó a Alemania a su primera final del Europeo Sub-19 desde 2014. 

POTENCIA, VERTICALIDAD Y CARÁCTER: LAS ARMAS ALEMANAS

Alemania es un equipo construido para competir.

Su principal fortaleza está en la capacidad para atacar con velocidad y llegar al área con muchos efectivos. Cuando encuentra espacios, el conjunto germano puede convertirse en un rival tremendamente peligroso.

Otto Stange, con cuatro goles en la fase final, es una de sus grandes referencias ofensivas. A su lado aparece la figura de Francis Onyeka, capitán, líder y máximo goleador alemán si se tiene en cuenta todo el proceso clasificatorio, con once tantos.

La fortaleza física, el juego directo y la capacidad para mantener la intensidad durante los noventa minutos son otras de las grandes virtudes de Alemania.

Y existe un factor que España deberá tener muy presente: los germanos llegan con deseo de revancha.

El 4-0 de la fase de grupos todavía está reciente. Alemania conoce el potencial español, pero también sabe que tiene una última oportunidad para cambiar completamente la historia del torneo.

UNA FINAL CON HISTORIA

España y Alemania ya saben lo que significa enfrentarse con un Europeo Sub-19 en juego.

En 2002, ambas selecciones disputaron la primera final de la competición bajo la actual denominación Sub-19. España se proclamó campeona gracias a un solitario gol de Fernando Torres.

Más de dos décadas después, la historia vuelve a cruzar sus caminos.

España disputará su duodécima final del Europeo Sub-19 y busca levantar su décimo título continental, después de haber sido subcampeona en 2025. Alemania, por su parte, persigue su tercera corona tras los títulos conquistados en 2008 y 2014. 

ESPAÑA QUIERE TERMINAR UNA OBRA CASI PERFECTA

Diecisiete goles. Ninguno encajado. Cuatro victorias.

Los números sitúan a España como favorita, pero el fútbol juvenil ya ha demostrado demasiadas veces que las finales no entienden de estadísticas.

Alemania llegará herida, orgullosa y preparada para convertir el partido en una batalla. España tendrá que mantener la personalidad que la ha llevado hasta aquí: balón, presión, paciencia y talento.

Noventa minutos separan a una generación de entrar en la historia.

Wrexham espera. Alemania quiere revancha. España quiere la décima.

Y Europa busca campeón.