España está entre las cuatro mejores selecciones del mundo. La Roja derrotó a Bélgica por 2-1 en un partido de cuartos de final cargado de tensión, alternativas y emoción hasta el último instante. Fabián Ruiz abrió el camino, Charles De Ketelaere acabó con la imbatibilidad española y, cuando el encuentro parecía condenado a la prórroga, Mikel Merino volvió a vestirse de héroe para enviar a la selección de Luis de la Fuente a las semifinales del Mundial.
Hay futbolistas que necesitan tiempo para entrar en un partido. Otros parecen entender lo que está ocurriendo incluso antes de pisar el césped. Mikel Merino pertenece a esa segunda especie. Dos minutos después de entrar al terreno de juego, apareció en el área belga para marcar el gol que mantiene vivo el sueño de toda España.
El Estadio de Los Ángeles fue testigo de una batalla de enorme exigencia. España quiso mandar desde la pelota y Bélgica trató de incomodar con su poderío físico y su capacidad para acelerar cuando encontraba espacios. Nadie regaló un metro. Nadie quiso asumir más riesgos de los necesarios durante un inicio marcado por el respeto entre dos selecciones conscientes de que cualquier error podía significar el final del camino.
La Roja fue creciendo con el paso de los minutos. Lamine Yamal comenzó a entrar en contacto con el balón por la derecha y Pedro Porro acompañó sus movimientos para generar superioridades. España movía la pelota, obligaba a Bélgica a desplazarse y esperaba pacientemente la aparición del hueco.
Y el premio llegó en el minuto 30.
La jugada nació en el costado derecho. Lamine Yamal y Pedro Porro consiguieron progresar antes de encontrar a Dani Olmo. El atacante español probó fortuna, Thibaut Courtois respondió al disparo, pero el rechace quedó servido en una zona prohibida. Allí apareció Fabián Ruiz.
El centrocampista no dudó.
Armó la pierna y golpeó con contundencia para enviar el balón al fondo de la portería belga. 1-0 para España. El primer gol de Fabián en este Mundial llegaba en uno de los escenarios más importantes posibles.
España había encontrado el camino, pero Bélgica no estaba dispuesta a desaparecer del partido.
Hasta ese momento, la selección de Luis de la Fuente había construido una fortaleza prácticamente inexpugnable. Cinco partidos sin recibir un solo gol y una espectacular racha de Unai Simón bajo los palos. Bélgica necesitó una acción de fuerza y precisión para romper el muro español.
En el minuto 41, Timothy Castagne encontró espacio para enviar un centro al área. Charles De Ketelaere se impuso en el duelo, ganó la posición ante Pau Cubarsí y conectó un potente remate de cabeza que terminó en la portería española.
1-1.
Por primera vez en todo el Mundial, España recibía un gol. La extraordinaria racha de imbatibilidad llegaba a su fin y el encuentro regresaba al punto de partida justo antes del descanso.
La segunda mitad convirtió el partido en un ejercicio de paciencia y resistencia. España recuperó el control territorial y volvió a instalarse durante muchos minutos cerca del área belga, pero cada pérdida invitaba a Bélgica a correr.
Luis de la Fuente comenzó a mover el banquillo buscando piernas frescas y una marcha más en ataque. España necesitaba velocidad en la circulación, presencia entre líneas y futbolistas capaces de aparecer en los espacios que comenzaban a abrirse con el cansancio.
Bélgica también tuvo que afrontar un momento complicado. Thibaut Courtois, después de haber realizado varias intervenciones importantes, comenzó a mostrar problemas físicos. El guardameta recibió atención médica, trató de continuar, pero finalmente tuvo que abandonar el terreno de juego en el minuto 71. Senne Lammens ocupó su lugar bajo los palos.
El reloj avanzaba.
España insistía.
Bélgica resistía.
Y la prórroga comenzaba a aparecer en el horizonte.
Entonces, en el minuto 86, Luis de la Fuente llamó a Mikel Merino.
El héroe ante Portugal volvía a entrar desde el banquillo. Apenas necesitó tiempo para entender lo que necesitaba el partido.
Minuto 88.
Pau Cubarsí se animó con un disparo lejano. Lammens consiguió intervenir, pero no pudo atrapar el balón. El rechace quedó vivo dentro del área y Merino, siempre atento, siempre preparado, atacó el espacio antes que nadie.
Segundo toque de balón desde su entrada al campo.
Remate.
Gol.
2-1 para España.
Mikel Merino volvía a hacerlo.
El mismo futbolista que había aparecido en los últimos instantes para eliminar a Portugal regresaba para decidir unos cuartos de final del Mundial. Otra vez desde el banquillo. Otra vez en los minutos finales. Otra vez cuando el balón parecía pesar más que nunca.
La celebración española fue la liberación de un equipo que había golpeado una y otra vez contra la resistencia belga.
Pero todavía quedaba sufrir.
Bélgica se lanzó desesperadamente al ataque. Romelu Lukaku entró para aumentar la presencia ofensiva y los últimos minutos se jugaron cerca del área española. En el tiempo añadido llegó uno de los momentos más angustiosos del encuentro, pero Aymeric Laporte apareció de manera providencial para alejar una peligrosa acción belga cuando el empate parecía amenazar nuevamente.
España resistió.
El pitido final desató la celebración.
La Roja vuelve a unas semifinales de un Mundial por primera vez desde 2010. Fabián Ruiz abrió la puerta, Mikel Merino terminó de derribarla y España continúa caminando en una Copa del Mundo en la que ya ha demostrado que sabe dominar, sufrir y también encontrar héroes cuando el partido parece escaparse.
Ahora espera Francia.
Un gigante frente a otro.
Una semifinal mundialista.
Y una España que sigue creyendo que este Mundial todavía guarda muchas páginas por escribir.




