El técnico riojano vuelve a situarse entre los candidatos al premio Johan Cruyff después de conducir a España hasta la cima del fútbol mundial.
Hay entrenadores que necesitan un banquillo de un gran club para construir una leyenda. Y hay otros que convierten una selección en un equipo reconocible, competitivo y capaz de marcar una época, como es el caso de Luis de la Fuente .
El seleccionador español vuelve a estar entre los nombres que optan al reconocimiento como mejor entrenador del año en los premios Balón de Oro, una candidatura que llega después de un año extraordinario y, sobre todo, después de llevar a España hasta la cima del mundo.
La nominación supone un nuevo reconocimiento para un técnico que, desde que asumió el mando de la absoluta, ha ido derribando dudas a base de resultados. Primero llegó la Liga de Naciones. Después, la Eurocopa. Y ahora, el gran golpe sobre la mesa: el Mundial de 2026.
Una secuencia que convierte su etapa al frente de la selección en una de las más exitosas de la historia del fútbol español.
De las dudas al reconocimiento mundial
Cuando De la Fuente tomó las riendas de la selección absoluta en diciembre de 2022, su llegada estuvo acompañada de cierta incertidumbre. Sin embargo, el técnico riojano fue construyendo su proyecto sin necesidad de grandes discursos.
Su respuesta siempre estuvo en el césped.
España fue creciendo como equipo, encontró una identidad y comenzó a competir con una personalidad cada vez más marcada. La conquista de la Eurocopa en Alemania terminó de cambiar la percepción alrededor del seleccionador.
Ahora, con el Mundial en el bolsillo, el debate es diferente.
Ya no se trata de preguntarse si De la Fuente está preparado para dirigir a la selección. Se trata de valorar si su trabajo merece estar entre los mejores de todo el fútbol mundial.
Y los argumentos son difíciles de discutir.
Un seleccionador que ha sabido gestionar una generación extraordinaria
Una de las grandes virtudes de De la Fuente ha sido entender qué necesitaba España en cada momento.
El técnico ha sabido rodearse de una generación de futbolistas extraordinarios y, al mismo tiempo, darles el contexto necesario para que su talento se convierta en rendimiento colectivo.
Jugadores como Lamine Yamal, Pedri, Fabián Ruiz, Rodri, Nico Williams o Unai Simón, entre otros, han encontrado en la selección un escenario donde sentirse importantes.
No es únicamente cuestión de elegir un once. También lo es gestionar egos, repartir responsabilidades, acertar con los cambios y mantener unido a un vestuario durante una competición tan exigente como un Mundial.
La España campeona ha demostrado precisamente eso: talento, pero también estructura; calidad individual, pero sobre todo una enorme capacidad colectiva.
El Mundial que eleva su candidatura
Si la Eurocopa ya había colocado a De la Fuente en el escaparate internacional, el Mundial supone el argumento definitivo para su candidatura.
España alcanzó la final y terminó proclamándose campeona del mundo frente a Argentina, culminando un torneo en el que el equipo mostró una enorme solidez. El combinado español terminó el campeonato con siete porterías a cero y apenas un gol encajado, además de establecer una racha histórica de partidos competitivos sin perder.
Más allá de las estadísticas, el título mundial confirma la evolución de un proyecto.
De la Fuente no heredó simplemente una selección con grandes futbolistas. Construyó un equipo capaz de competir por todo y de hacerlo manteniendo una identidad.
El reconocimiento a un camino
La candidatura al Balón de Oro no aparece de la nada.
De la Fuente ya fue nominado al Trofeo Johan Cruyff en 2024, después de conquistar la Liga de Naciones y la Eurocopa. Aquella nominación lo colocó junto a entrenadores de la dimensión de Carlo Ancelotti, Pep Guardiola, Xabi Alonso, Lionel Scaloni y Gian Piero Gasperini.
Entonces, el premio terminó en manos de Ancelotti.
Dos años después, el contexto es diferente.
Ahora De la Fuente llega a la carrera por el reconocimiento después de haber añadido a su palmarés el título más importante que puede conquistar un seleccionador: la Copa del Mundo.
Un premio que también reconoce a España
La candidatura de De la Fuente trasciende su figura.
Es también el reconocimiento a una selección española que lleva varios años instalada en la élite. Desde las categorías inferiores hasta la absoluta, el fútbol español ha encontrado una continuidad que permite alimentar a la selección con generaciones de enorme talento.
El propio De la Fuente forma parte de ese proceso desde hace años. Antes de hacerse cargo de la absoluta ya había conquistado títulos con las categorías inferiores y había dirigido a España en los Juegos Olímpicos.
Su éxito actual, por tanto, no es fruto de la casualidad.
Es el resultado de un largo camino.
De la Fuente, ante una oportunidad histórica
El Balón de Oro no se gana únicamente por acumular títulos. También se gana por dejar una huella.
Y Luis de la Fuente ya ha dejado la suya.
Ha conseguido que España vuelva a sentirse candidata antes de cada gran torneo. Ha acompañado el crecimiento de una generación extraordinaria y ha conseguido convertir el talento individual en una idea colectiva.
Ahora, después de levantar el Mundial, su nombre vuelve a aparecer entre los mejores entrenadores del planeta.
Puede que el premio termine en otras manos. Pero hay algo que ya nadie puede discutir: Luis de la Fuente ha pasado de ser el seleccionador cuestionado de un nuevo proyecto a convertirse en el técnico que llevó a España a conquistar el mundo.
Y eso, por sí solo, ya merece un lugar entre los grandes.



