Después de meses de sufrimiento, trabajo y paciencia, Isco Alarcón vuelve a sentirse futbolista. El capitán del Real Betis reapareció con el conjunto verdiblanco en la pretemporada, dejando atrás uno de los periodos más complicados de su carrera y despertando de nuevo la ilusión entre la afición bética.
Su regreso va mucho más allá de los minutos disputados. La entrada del malagueño fue recibida con una gran ovación, un reconocimiento al esfuerzo realizado para superar una larga recuperación marcada por las lesiones y las dudas sobre su estado físico. Sobre el césped, Isco dejó destellos de la calidad que le ha convertido en uno de los futbolistas más talentosos del fútbol español, demostrando que su magia continúa intacta.
Para Manuel Pellegrini, recuperar a su capitán supone una magnífica noticia. El técnico chileno vuelve a contar con el futbolista que marca el ritmo del equipo, el encargado de conectar el centro del campo con el ataque y de aportar ese último pase capaz de decidir partidos. Aunque todavía necesitará tiempo para alcanzar su mejor nivel competitivo, las sensaciones han sido muy positivas.
El Betis afronta ahora una exigente recta final de preparación antes del inicio de LaLiga, con amistosos de gran nivel que servirán para que Isco siga acumulando minutos y confianza. El objetivo es claro: llegar al comienzo del campeonato en las mejores condiciones posibles y convertirse nuevamente en el referente de un equipo que volverá a competir en la Liga de Campeones.
La historia de Isco es la de un futbolista que nunca dejó de creer. Después de superar varios contratiempos físicos en los últimos años, el malagueño vuelve a levantar la cabeza con la misma ilusión que conquistó a la afición verdiblanca desde su llegada. En Heliópolis, la mejor noticia del verano no ha sido un fichaje, sino la vuelta de un jugador capaz de cambiar el destino de un partido con un solo toque de balón.
Porque cuando Isco está sobre el césped, el Betis recupera algo más que un futbolista: recupera a su líder.



