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El Real Oviedo afronta este jueves en el Estadio Carlos Tartiere (21:30 horas) uno de esos partidos que pueden marcar una temporada. Ante un rival de máximo nivel como el Villarreal CF, el conjunto azul se juega seguir creyendo en una permanencia que, hace apenas unas semanas, parecía mucho más lejana.

El equipo dirigido por Guillermo Almada llega en su mejor momento del curso. Nueve puntos de los últimos doce han reactivado a un Oviedo que, aunque sigue en descenso, compite ahora con la convicción de que puede quedarse en LaLiga. El Tartiere, además, se ha convertido en un fortín: solidez defensiva, porterías a cero y una afición que empuja como nunca.

Almada no esconde la dificultad del reto, pero tampoco renuncia a la ambición:
El Villarreal tiene una calidad muy determinante, están en una posición de privilegio y su plantilla es de las más valiosas. Intentaremos tener el balón y administrarlo, pero todos los aspectos son importantes y hay que tratar que no nos hagan daño”, explicó el técnico uruguayo en la previa.

El entrenador carbayón también dejó claro que el contexto obliga a gestionar esfuerzos:
Son tres días solo de descanso… a priori tendremos que hacer rotaciones. La prioridad es el Villarreal y luego veremos cómo están los jugadores”.

Con las bajas de Luka Ilic, Leander Dendoncker y Álex Forés por lesión, además del sancionado Nico Fonseca, todo apunta a que jugadores como Colombatto volverán al once en una medular que deberá sostener el ritmo competitivo del equipo. La amenaza de sanción sobre Sibo y Reina añade otro factor de riesgo en un partido de máxima exigencia.

Enfrente estará un Villarreal lanzado, que ve muy cerca el “cielo” europeo. El conjunto de Marcelino García Toral podría dejar prácticamente sellada su clasificación para la Liga de Campeones de la UEFA si logra los tres puntos en Oviedo.

Sin embargo, Marcelino no se fía del momento del rival:
El Oviedo está ahora en el mejor momento de la temporada. Está en descenso, pero sus números actuales no son de un equipo en descenso. Nos vamos a encontrar un equipo que cree que se puede salvar y está jugando sus últimas bazas”.

El técnico asturiano también subrayó la dificultad del escenario:
Vamos a un campo que va a estar lleno… Para ganar tenemos que tener un nivel similar al de Bilbao”.

El Villarreal llega con la baja de Santi Comesaña por sanción, pero con el grueso de su plantilla disponible y con la ilusión de cerrar una temporada histórica asegurando presencia en Champions y peleando por la tercera plaza.

Así, el choque en el Tartiere se dibuja como un pulso de necesidades opuestas: el sueño europeo frente a la urgencia por sobrevivir. Para el Oviedo, cada punto es vida. Para el Villarreal, cada victoria acerca el premio. Y en medio, noventa minutos que prometen máxima tensión, intensidad y un estadio empujando hacia un mismo objetivo: seguir creyendo.