El Real Oviedo, obligado a resistir ante un Getafe que mira a Europa

El Real Oviedo afronta este domingo en el Carlos Tartiere uno de esos partidos que marcan temporadas y dejan cicatrices. A las 18:30 horas recibirá al Getafe CF con una obligación tan simple como angustiosa: puntuar para seguir con vida en Primera División. Una derrota convertiría el descenso en matemático y pondría fin a una campaña que, pese a las ilusiones del verano, se ha ido convirtiendo en una larga pelea por sobrevivir.
El conjunto azul llega golpeado tanto en lo futbolístico como en lo anímico. La derrota en Sevilla ante el Betis dejó al equipo al borde del precipicio y Guillermo Almada lo reconoció en la previa: “El equipo está golpeado”. Aun así, el técnico uruguayo apeló al orgullo y a la responsabilidad competitiva de una plantilla que todavía se aferra a ese “porcentaje ínfimo” de permanencia. “Debemos ser profesionales y tener rebeldía porque representamos una institución muy prestigiosa”, aseguró.
La sensación en Oviedo es la de estar ante una última llamada. Y el Tartiere jugará un papel fundamental. Será, además, el primer encuentro en casa desde que Santi Cazorla dejase entrever que esta podría ser su última temporada como profesional. Aunque todo apunta a que seguirá esperando su oportunidad desde el banquillo, la figura del capitán simboliza mejor que nadie el vínculo emocional entre el club y una afición que, pese al sufrimiento, no piensa abandonar a los suyos.
En lo deportivo, Almada prepara cambios buscando más profundidad ofensiva. Una de las novedades podría estar en el centro del campo, con Alberto Reina acompañando a Kwasi Sibo en el doble pivote para intentar darle más llegada al equipo. Por delante, el técnico podría apostar por una línea ofensiva inédita con Hassan, Ilyas Chaira y Thiago Fernández por detrás de Federico Viñas, referencia en ataque. También existen dudas en el eje de la defensa, donde Eric Bailly y David Costas pelean por un puesto junto a Dani Calvo.
El Oviedo necesita encontrar ese gol y esa contundencia que le han faltado durante demasiadas jornadas. Almada insistió en que el equipo no estuvo mal en el Benito Villamarín, pero sí reconoció la falta de profundidad y pegada. En un partido de máxima tensión, cada detalle puede ser definitivo.
Enfrente estará un Getafe que llega con objetivos muy distintos, aunque igual de ambiciosos. El equipo de José Bordaláspelea por consolidarse en puestos europeos tras una temporada que el técnico azulón calificó como una de las más difíciles desde su llegada al club. La séptima plaza, ahora con premio continental, alimenta la ilusión madrileña y obliga al conjunto azulón a competir hasta el final.
Bordalás recupera además piezas importantes como Djené y Zaid Romero, mientras que Satriano podría llegar a tiempo para el encuentro. El técnico alicantino avisó del peligro del Oviedo y recordó que muchos equipos con mayor potencial están sufriendo por evitar el descenso. “El Oviedo se está jugando muchísimo”, afirmó.
También en Getafe hay incertidumbre sobre el futuro. Bordalás confirmó que al acabar la temporada se sentará con el club para hablar de su continuidad, del mismo modo que Almada evitó pronunciarse sobre su situación más allá del campeonato. Pero todo eso quedará aparcado durante noventa minutos.
Porque este domingo el foco está únicamente en el Tartiere. En un Oviedo obligado a resistir. En una afición que se niega a dejar de creer. Y en un equipo que necesita convertir la ansiedad en rebeldía para seguir respirando en Primera División.








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