España ya está en cuartos tras imponerse por la mínima a Portugal en un duelo intenso, equilibrado y decidido por un destello de enorme calidad. Cuando el partido parecía condenado a la prórroga apareció Mikel Merino para firmar un gol de bandera que desató la euforia de la afición española y selló el billete a la siguiente ronda.
La selección de Luis de la Fuente supo competir con madurez ante un rival exigente, manejando con criterio los momentos de dominio y resistiendo cuando Portugal apretó. El encuentro fue una batalla táctica, con pocas concesiones y una intensidad constante, en la que cada balón dividido tenía valor de oro.
El momento decisivo llegó con la firma de Merino. El centrocampista cazó el balón con una ejecución perfecta, conectando un disparo tan preciso como potente que se coló lejos del alcance del guardameta portugués. Un auténtico golazo, de esos que deciden eliminatorias y quedan grabados en la memoria de los aficionados.
A partir de ahí, España mostró personalidad para administrar la ventaja. La defensa respondió con firmeza, el equipo mantuvo el orden y supo sufrir en los minutos finales ante una Portugal que buscó el empate hasta el último instante.
La noche también dejó una nota especial con el debut de Borja Iglesias. El delantero vivió sus primeros minutos con la camiseta de la roja en este mundial . Un estreno muy breve , pero que quedará para el recuerdo y que supone un nuevo paso en su trayectoria internacional.
Con esta trabajada victoria, España se clasifica para los cuartos de final tras superar con autoridad competitiva a una de las selecciones más potentes del torneo. Más allá del brillante gol de Mikel Merino, el triunfo fue el reflejo del excelente rendimiento colectivo: todos los jugadores respondieron con compromiso, intensidad y personalidad, firmando un partido muy serio ante Portugal. Un equipo sólido, unido y convencido de sus posibilidades que sigue alimentando la ilusión de llegar muy lejos en el campeonato.




