El Espanyol vuelve a creer: triunfo vital ante el Athletic para acariciar la permanencia

El Espanyol se regaló una noche de alivio, fe y esperanza en Cornellà. Después de cinco meses sin conocer la victoria y tras 18 jornadas consecutivas sin ganar, el conjunto de Manolo González derrotó al Athletic Club (2-0) en un partido cargado de tensión que puede marcar un antes y un después en la pelea por la salvación.
La presión era máxima. Otro tropiezo habría dejado al equipo blanquiazul al borde de igualar la peor racha sin victorias de su historia y habría complicado seriamente sus opciones de seguir en Primera. Pero esta vez apareció el carácter. También el sufrimiento. Y, por fin, la recompensa.
Cornellà respondió como en las grandes citas. Cerca de 30.000 aficionados llenaron el estadio pese al horario y al ambiente de angustia que rodeaba al encuentro. El Espanyol salió decidido desde el inicio, impulsado por la energía de los jóvenes Antoniu Roca y Roberto, aunque el Athletic también avisó pronto. Berenguer rozó el gol con un remate que obligó a Dmitrovic a intervenir de forma providencial.
El duelo se convirtió en un intercambio constante de emociones. Unai Simón sostuvo a los de Valverde con varias paradas de mérito, mientras que la fortuna también jugó a favor de los locales antes del descanso. El Athletic se encontró hasta dos veces con la madera en la primera mitad: primero tras un rebote en Laporte y después con un disparo de Unai Gómez que se estrelló en el poste.
Tras el paso por vestuarios, el Espanyol fue creciendo poco a poco. Más ordenado, más convencido y con mayor presencia en campo rival. Manolo movió el banquillo buscando aire fresco y encontró oro. Pere Milla, uno de los cambios, aprovechó un preciso centro de Carlos Romero para adelantar a los pericos en el minuto 70 y desatar la locura en Cornellà.
Quedaba resistir. Y el Athletic volvió a rozar el empate con otro remate a la madera, esta vez de Guruzeta. El conjunto vasco acumuló hasta tres palos, pero jamás encontró el gol. El Espanyol, en cambio, sí encontró la sentencia. Ya en el descuento, Kike García culminó un contragolpe para firmar el definitivo 2-0 y provocar el estallido definitivo en la grada.
Al término del encuentro, Manolo González no pudo contener las lágrimas. La liberación era evidente después de meses de sufrimiento. El Espanyol sigue sin haber logrado la permanencia, pero vuelve a depender de sí mismo y afrontará las dos últimas jornadas con algo que había perdido hace tiempo: esperanza.








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