Balaídos vuelve a abrir sus puertas y el Celta vuelve a tener una oportunidad para regalarle una alegría a su gente. El conjunto de Claudio Giráldez recibe este domingo al Athletic Club con el objetivo de sumar su primera victoria de la temporada y dejar atrás el sabor amargo de un inicio en el que los resultados todavía no han acompañado a las sensaciones.
El conjunto celeste llega a la cita después de caer ante Osasuna en un partido en el que tuvo fases de buen fútbol, pero en el que acabó pagando muy caro quedarse con un jugador menos. La expulsión de Marcos Alonso condicionó el tramo final de un encuentro que el Celta llegó a tener de cara después del gol de Iago Aspas.
Precisamente el capitán volverá a ser una de las grandes referencias del equipo. Aspas continúa siendo ese futbolista capaz de cambiar un partido con una acción y, además, ya ha demostrado que mantiene intacta su capacidad para aparecer cuando más lo necesita el Celta. A su alrededor, Giráldez busca que el equipo encuentre cada vez más alternativas ofensivas.
Un rival que también llega necesitado
Enfrente estará un Athletic que tampoco ha encontrado todavía el camino de la victoria. El conjunto rojiblanco afronta el duelo después de un comienzo complicado y llega a Vigo con la necesidad de reaccionar.
Eso convierte el encuentro en todavía más peligroso. El Celta no se encontrará con un rival dispuesto a esperar, sino con un equipo que también necesita puntos y que buscará aprovechar cualquier error para cambiar la dinámica.
La intensidad será, por tanto, una de las grandes protagonistas de la noche. El Athletic es un equipo que puede incomodar mucho cuando consigue adelantar sus líneas y recuperar cerca del área rival, mientras que el Celta tratará de imponer su fútbol asociativo, tener el balón y llevar el partido al terreno que más le interesa.
La batalla estará en el centro del campo
Una de las claves estará en quién consiga hacerse con el control de la pelota. El Celta quiere construir desde atrás, encontrar espacios entre líneas y mover al rival hasta encontrar el momento para acelerar. Para ello será fundamental que sus centrocampistas tengan personalidad y que el equipo consiga jugar muchos minutos en campo contrario.
Pero también habrá que tener cuidado con las transiciones. El Athletic tiene capacidad para hacer daño cuando roba y encuentra metros por delante, por lo que perder balones en zonas comprometidas puede convertirse en un problema para los celestes.
Claudio Giráldez tendrá que encontrar el equilibrio entre ser fiel a su propuesta y protegerse ante un rival que llega a Vigo con hambre de reacción.
Balaídos, un factor que puede marcar diferencias
El ambiente volverá a ser otro de los ingredientes importantes. El Celta necesita que Balaídos vuelva a empujar desde el primer minuto y que el equipo encuentre en su estadio ese punto extra que tantas veces ha marcado diferencias.
La temporada acaba de comenzar y todavía queda muchísimo camino por delante, pero cada partido sirve para construir una dinámica. Una victoria ante el Athletic supondría mucho más que tres puntos: permitiría al Celta ganar confianza, recuperar sensaciones y afrontar lo que viene con mayor tranquilidad.
Esta noche no habrá margen para desconectarse. El Celta quiere dar un paso adelante, y Balaídos quiere celebrarlo.
El reto está servido: 90 minutos para que el fútbol celeste encuentre por fin su recompensa.



