El calor también golpea al Celta

El calor también golpea al Celta

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El empate no fue la única noticia negativa que dejó Balaídos. El encuentro, disputado a las 14:00 horas y con temperaturas superiores a los 30 grados, terminó pasando factura físicamente a los futbolistas del Celta.

Uno de los episodios más preocupantes lo protagonizó Pablo Durán. El atacante celeste sufrió un golpe de calor durante el partido y su estado físico le impidió incluso permanecer en el banquillo. Una circunstancia que refleja las exigentes condiciones en las que se disputó el encuentro y que Claudio Giráldez no dudó en señalar posteriormente.

El técnico celeste fue especialmente crítico con el horario y con la acumulación de partidos. El duelo ante el Málaga suponía el sexto encuentro del Celta en apenas tres semanas, y los dos últimos se habían disputado con temperaturas superiores a los 30 grados. Giráldez consideró que ese contexto había llevado al límite a sus jugadores. Pero la preocupación aumentó todavía más en los últimos compases.

Aspas entra y apenas puede participar

Cuando el Celta necesitaba un último impulso para buscar el segundo gol, Iago Aspas saltó al terreno de juego. El capitán entró con la intención de aportar su calidad y experiencia en unos minutos en los que el partido todavía estaba abierto. Sin embargo, el guion se torció prácticamente de inmediato.

En su primera acción, Aspas sufrió un pinchazo en el cuádriceps y tuvo que ser atendido sobre el césped. El futbolista intentó continuar, fiel a su carácter y a su compromiso con el equipo, pero las molestias le obligaron finalmente a abandonar.

La imagen del capitán marchándose con problemas físicos fue uno de los últimos golpes de una tarde especialmente amarga para el Celta. Primero había llegado el empate del Málaga; después, la lesión de una de las piezas fundamentales del equipo.

Claudio Giráldez reconoció en sala de prensa que, a falta de conocer el alcance exacto de la lesión, todo apunta a que Aspas podría perderse los próximos compromisos. El entrenador celeste explicó que sufrió el pinchazo al golpear el balón y añadió una reflexión especialmente significativa: “Estoy convencido de que Iago no se hubiese lesionado en otras circunstancias”.

Giráldez también quiso agradecer públicamente el esfuerzo de su capitán, destacando que Aspas no quiso dejar al equipo con un futbolista menos pese a las molestias.

La preocupación, por tanto, queda instalada en Vigo. El Celta no solo dejó escapar dos puntos cuando tenía la victoria encarrilada, sino que terminó el partido con Pablo Durán afectado por un golpe de calor e Iago Aspas lesionado.

Demasiado peaje para una tarde en la que el fútbol quedó, por momentos, condicionado por unas condiciones que obligaron a los jugadores a llevar su físico al límite.

Y ahora, además de buscar esa primera victoria que sigue resistiéndose, el Celta tendrá que esperar para conocer cuánto tiempo estará lejos del césped su capitán.