Portugal despejó de golpe todas las dudas que había dejado su estreno mundialista. La selección lusa goleó 5-0 a Uzbekistán en Houston y ofreció una imagen mucho más reconocible: intensa en la presión, rápida en la circulación y demoledora en las áreas.
El gran protagonista volvió a ser Cristiano Ronaldo. Cuando apenas se habían consumido unos minutos de partido, el capitán aprovechó un envío desde la derecha para abrir el marcador y marcar territorio. Lejos de conformarse, siguió atacando los espacios y antes del descanso firmó su segundo tanto de la noche. Con ese doblete, se convirtió en el primer futbolista en marcar en seis Copas del Mundo distintas, otro récord para una carrera ya legendaria.
Portugal jugó con una confianza que no había mostrado en el empate frente a la RD Congo. El centro del campo dominó el ritmo del encuentro y las llegadas se sucedieron una tras otra. Nuno Mendes amplió la ventaja con un brillante lanzamiento de falta, mientras que Uzbekistán apenas pudo inquietar a la defensa portuguesa. Incluso cuando encontró la portería, una infracción previa invalidó la acción.
La segunda parte fue un ejercicio de control. Portugal manejó la posesión, movió a su rival de lado a lado y terminó ampliando la diferencia gracias a un tanto en propia puerta provocado por la presión lusa y a una definición final de Rafael Leão, asistido por Cristiano. El 5-0 reflejó con justicia la enorme superioridad portuguesa durante los noventa minutos.
Más allá del resultado, la noticia para Portugal es que recuperó sensaciones y encontró a su líder en el momento oportuno. Después de una semana marcada por las críticas, Cristiano respondió sobre el césped con goles, récords y una actuación que devuelve la ilusión a una selección que aspira a pelear por todo en este Mundial.




