España ya está donde quería estar. La selección selló el liderato del grupo H con una trabajada victoria por 1-0 frente a Uruguay en un partido áspero, intenso y de mucho desgaste. No fue una noche para el fútbol brillante, sino para competir, sufrir y demostrar personalidad. Y ahí apareció Álex Baena para decidir el encuentro con un gol que valió tres puntos, el primer puesto y el billete a los octavos de final.
Desde el primer minuto quedó claro que Uruguay quería llevar el partido al límite. El conjunto de Marcelo Bielsa imprimió un ritmo físico, con constantes duelos y pocas concesiones, obligando a España a olvidarse por momentos de su habitual juego combinativo. El equipo de Luis de la Fuente supo adaptarse al contexto, mantuvo el orden y fue creciendo con paciencia, sin perder la calma cuando el partido más se enredaba.
El premio llegó antes del descanso. Baena encontró espacio en la frontal, armó el disparo y el balón terminó en la red para desatar la alegría española. Fue el tanto que desniveló un choque muy igualado y que confirmó el excelente momento del centrocampista, cada vez más decisivo con la camiseta de la selección.
Tras el descanso, España entendió perfectamente qué exigía el partido. Tocó defender con solidaridad, cerrar espacios y mostrar una enorme concentración para frenar los intentos de una Uruguay que nunca dejó de pelear. La defensa española volvió a ofrecer una imagen de enorme solidez y el equipo supo gestionar los minutos finales con madurez para asegurar una victoria de mucho valor.

Pero la imagen que quedará grabada no será únicamente el gol. También será la emoción de Álex Baena al dedicarlo a María Caamaño, la querida “princesa futbolera guerrera”, fallecida hace unos meses. Era el día de su cumpleaños y el internacional español quiso acordarse de ella con unas palabras que conmovieron a todos: aseguró que, desde el cielo, seguro que había ayudado a que ese balón terminara entrando. Un homenaje lleno de sensibilidad para una niña que sigue muy presente en el corazón de esta selección.
España avanza como primera de grupo, reforzando la sensación de que también sabe ganar cuando el talento no basta y toca competir con el corazón. Y esta vez, el héroe fue Baena, autor de un gol que no solo acerca a La Roja al sueño mundialista, sino que también dibujó una sonrisa en el cielo para María.



