Hay futbolistas que ganan títulos. Hay otros que marcan una época. Y luego está Álex Baena, un jugador que ya pertenece a la historia más grande del fútbol. Con la conquista del Mundial de 2026, el centrocampista español ha firmado una gesta sin precedentes al convertirse en el primer futbolista en enlazar de forma consecutiva una Eurocopa, un oro olímpico y una Copa del Mundo con su selección. Un logro que parecía imposible y que hoy lleva su nombre.
La historia comenzó en el verano de 2024. En Alemania, Baena formó parte de una selección española que maravilló al continente para levantar la Eurocopa. Apenas unas semanas después, lejos de tomarse un respiro, volvió a enfundarse la camiseta de España para disputar los Juegos Olímpicos de París. Allí fue uno de los grandes protagonistas del equipo de Santi Denia, marcando incluso en la final y conquistando una medalla de oro que ya era histórica.
Dos años más tarde llegó el desafío definitivo. El Mundial de 2026 representaba el sueño de toda una generación y también la oportunidad de escribir una página imborrable en la historia del deporte. España respondió con un campeonato sobresaliente, derrotando a algunas de las mejores selecciones del planeta hasta imponerse a Argentina en la gran final. En ese camino volvió a aparecer Baena, un futbolista cuya influencia va mucho más allá de las estadísticas. Su inteligencia, su capacidad para interpretar cada partido, su compromiso defensivo y su calidad con el balón fueron piezas fundamentales en el engranaje de Luis de la Fuente.
Lo que ha conseguido el almeriense trasciende cualquier comparación. Muchos de los grandes nombres del fútbol levantaron Eurocopas, Mundiales o medallas olímpicas, pero nadie había sido capaz de enlazar estos tres títulos de manera consecutiva. Baena ha roto una barrera que parecía inalcanzable y ha colocado su nombre junto al de las mayores leyendas que ha dado este deporte.
Su historia también es la de la perseverancia. Nunca fue el jugador más mediático ni el que más titulares acaparaba, pero sí uno de los más constantes. Con trabajo, personalidad y un talento extraordinario ha demostrado que el fútbol premia a quienes nunca dejan de crecer. Cada torneo le hizo mejor futbolista y cada éxito reforzó su importancia dentro de una generación que ya es considerada una de las mejores de todos los tiempos.
Álex Baena no solo ha ganado una Eurocopa, un oro olímpico y un Mundial. Ha construido un legado irrepetible. El fútbol español recordará durante décadas el nombre del centrocampista de Roquetas de Mar como el jugador que convirtió una sucesión de sueños en una realidad histórica. Porque hay récords que están para romperse y otros que nacen para permanecer durante generaciones. El suyo pertenece a esta última categoría.



