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Dos goles en dos partidos han rescatado al Zaragoza y relanzado la figura de Toni Moya.

De la incertidumbre al protagonismo

Toni Moya estaba atravesando un inicio de temporada complicado. Como muchos de sus compañeros en el Real Zaragoza, su rendimiento se situaba por debajo de lo esperado. Tanto es así que en verano estuvo cerca de abandonar el club. Sin embargo, el fútbol siempre guarda espacio para las sorpresas, y el mediocentro ha protagonizado una de ellas: en las dos últimas jornadas se ha convertido en el goleador inesperado del conjunto maño.

Sus dos tantos han significado cuatro puntos vitales para el equipo y han cambiado por completo la percepción sobre su papel.

Un gol decisivo en Ipurua

En Ipurua, Moya firmó el tanto del triunfo en un partido tenso y equilibrado. Su disparo, que rozó en Sinan Bakis antes de entrar, sorprendió al guardameta rival y desató la alegría de un Real Zaragoza necesitado de confianza. Ese gol fue el punto de inflexión que el mediocentro llevaba semanas buscando.

Por fin, el gol de falta

La segunda diana llegó ante el Leganés, y esta vez no dejó lugar a dudas: un potente lanzamiento de falta desde la frontal que superó a Juan Soriano y que, además, le permitió quitarse una espina. Había tenido varios intentos esta temporada, pero por fin pudo celebrar un gol directo de libre.

De ser uno de los jugadores más señalados por la afición, pasó en cuestión de días a recibir aplausos del Ibercaja Estadio.

Un presente positivo, un futuro por resolver

Moya afronta su tercera campaña con el Real Zaragoza y todavía no ha logrado tener una continuidad que lo consolide como un fijo en el once. Su contrato expira a final de temporada y su futuro es, a día de hoy, incierto. No obstante, ha conseguido algo fundamental: ganarse la confianza de Rubén Sellés.

No está aún para ser titular indiscutible, pero sí se ha convertido en un suplente que suma, que aparece en momentos clave y que ha demostrado que, incluso en los periodos más complicados, un jugador puede reinventarse. El tiempo dirá si este buen momento se traduce en algo más. Por ahora, Toni Moya disfruta de su inesperado protagonismo.