Mbappé y Vinicius apagan el incendio entre dudas y silbidos

El Real Madrid volvió a sacar adelante un partido incómodo, de esos que reflejan mejor que ninguno las grietas de su temporada. Ante el Deportivo Alavés, los blancos encontraron alivio en su talento individual, con Kylian Mbappé y Vinicius Júnior como protagonistas de una victoria tan necesaria como poco convincente.
El encuentro arrancó en un ambiente frío, impropio del Santiago Bernabéu, reflejo del desencanto de una afición cansada de tropiezos recientes. El equipo tampoco ayudó a calmar los ánimos en un inicio plano, donde el conjunto vitoriano, bien ordenado, supo incomodar y generar peligro con delanteros físicos y móviles.
El gol blanco llegó casi por inercia. Mbappé conectó con Arda Güler en la frontal y su disparo, desviado, terminó en la red sin celebración del francés, consciente del componente fortuito de la acción. A partir de ahí, el Madrid amagó con romper el partido, pero le faltó continuidad. Incluso el Alavés rozó el empate antes del descanso, obligando a Andriy Lunin a intervenir con acierto en varias acciones de peligro.
Tras el paso por vestuarios, Vinicius tomó la responsabilidad. Recibió lejos del área, armó el disparo con decisión y firmó un gran gol que ampliaba la ventaja. Su reacción posterior, pidiendo perdón a la grada, reflejó el momento de tensión que vive con la afición. Aun así, fue de los pocos que no dejó de insistir.
El Madrid tuvo opciones para cerrar el partido con mayor claridad, pero volvió a pecar de falta de precisión y cierta desconexión. Los cambios no mejoraron al equipo y el Alavés, lejos de rendirse, se mantuvo vivo hasta el final. Encontró premio a su insistencia en el tramo definitivo, generando inquietud en un estadio cada vez más vacío.
Al final, victoria sin brillo para un Madrid que sigue dependiendo de sus estrellas y conviviendo con el malestar de su gente. Tres puntos que alivian, pero no tapan las dudas.








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