Málaga y Almería aplazan la batalla definitiva para el Almería Stadium

Málaga y Almería aplazan la batalla definitiva para el Almería Stadium

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La Rosaleda presentó una de esas noches que justifican la grandeza del fútbol. Más de 30.000 aficionados llenaron las gradas para acompañar al Málaga en el primer asalto de la final por el ascenso a Primera División. Sin embargo, tras noventa minutos de máxima tensión, Málaga y Almería firmaron un empate sin goles que deja todo abierto para el encuentro de vuelta.  

El conjunto malaguista fue quien llevó la iniciativa durante gran parte del choque. Arropado por una afición entregada, el equipo dirigido por Juan Funes salió decidido a buscar una ventaja que le permitiera viajar a Almería con cierta tranquilidad. La intensidad en la presión y las rápidas recuperaciones de balón permitieron a los locales dominar muchos tramos del encuentro, aunque volvió a aparecer el gran enemigo de cualquier eliminatoria de ascenso: la falta de acierto.  

La primera gran ocasión llegó en las botas de Adrián Niño, uno de los hombres más activos de la noche. El delantero malaguista obligó a intervenir a Andrés Fernández con un disparo peligroso y volvió a poner a prueba al guardameta rojiblanco poco después, confirmando que el Málaga estaba dispuesto a asumir el protagonismo. Sin embargo, el veterano portero almeriense respondió con seguridad para mantener el empate.  

El Almería, por su parte, afrontó el encuentro con inteligencia y paciencia. El equipo de Rubi supo resistir los momentos de mayor empuje local y trató de gestionar el ritmo del partido sin asumir riesgos innecesarios. Los rojiblancos entendieron perfectamente el contexto de la eliminatoria: cualquier detalle podía resultar decisivo y la vuelta se disputará en su estadio, donde además cuentan con la ventaja deportiva obtenida durante la fase regular.  

Tras el descanso, el guion apenas cambió. El Málaga siguió insistiendo, generando aproximaciones y obligando al Almería a multiplicarse en defensa. Larrubia también dispuso de una oportunidad para romper la igualdad, pero el gol seguía resistiéndose a los blanquiazules. El paso de los minutos fue aumentando la tensión sobre el césped mientras el marcador permanecía inalterable.  

En el tramo final apareció una versión más ambiciosa del Almería. La entrada de Nico Melamed dio aire al ataque visitante y permitió a los indálicos acercarse con mayor frecuencia a la portería defendida por Herrero. Sin embargo, tampoco encontraron el premio del gol en una noche donde las defensas y los porteros terminaron imponiéndose a los ataques.  

El pitido final dejó sensaciones encontradas. El Málaga puede lamentar no haber aprovechado sus mejores momentos ante su público, mientras que el Almería sale reforzado de una eliminatoria que ahora se decidirá en los Juegos Mediterráneos. El empate mantiene intactas las opciones de ambos, aunque el conjunto rojiblanco afrontará la vuelta con una ligera ventaja: si la igualdad persiste tras una hipotética prórroga, el ascenso será para los almerienses gracias a su mejor clasificación durante la temporada regular.  

Todo queda pendiente del segundo y definitivo capítulo. Noventa minutos, quizá ciento veinte, separan a Málaga o Almería de regresar a la élite del fútbol español. La Rosaleda ya dictó sentencia: esta final todavía no tiene dueño.