Si te ha gustado, COMPARTE

El Real Oviedo ha hecho oficial este el fichaje de Guillermo Almada como nuevo entrenador del primer equipo. El técnico uruguayo toma el relevo en el banquillo carbayón y se convierte en el tercer técnico azul de la temporada, en una decisión que ha sorprendido —y no precisamente para bien— a buena parte del oviedismo, que ha reaccionado con un profundo escepticismo y un notable malestar desde el mismo momento del anuncio.

La llegada de Almada se produce en uno de los contextos más delicados que ha vivido el club desde la entrada del Grupo Pachuca en el capital social. En plena crisis deportiva e institucional, el Oviedo regresará al trabajo este martes por la tarde en El Requexón, en un horario inusual, y con la cancelación de la tradicional comida de Navidad como telón de fondo, una decisión que refleja el clima de tensión que se vive en la entidad.

El técnico uruguayo llega procedente del Real Valladolid, del que se despidió esta misma mañana tras unas horas calificadas desde Zorrilla como “esperpénticas”. Oviedo y Valladolid han alcanzado un acuerdo para la cesión de los derechos federativos del entrenador, un movimiento que le permite cambiar de banquillo al tratarse de un salto de categoría. Se espera que Almada dirija su primer entrenamiento este mismo martes y que debute el sábado a las 14:00 horas en el Carlos Tartiere frente al Celta.

La elección de Almada responde a una decisión directa de Jesús Martínez, presidente del Grupo Pachuca, y de su asesor deportivo de máxima confianza, Rafael Monge. Ambos han apostado por un entrenador que ya fue de su agrado en su etapa al frente del Pachuca y cuya carrera siempre ha estado estrechamente ligada a la figura de Monge, su antiguo agente y valedor en sus últimos movimientos profesionales.

Sin embargo, el fichaje llega rodeado de dudas. Almada aterriza en Oviedo tras una etapa muy cuestionada en el Valladolid, al que deja en la décima posición de la tabla, fuera de los puestos de ascenso pese a ser uno de los grandes favoritos de la categoría. Un bagaje reciente que no ha convencido a una afición oviedista cansada de decisiones erráticas desde los despachos y que ve en este nombramiento una nueva apuesta de riesgo más que una solución sólida. Además la afición carbayona ve con desconcierto como el exOviedista, Paulo Bento, se ofrecía al club para ser el nuevo entrenador y el club azul prefirió a Almada.

El descontento se ha hecho especialmente visible en redes sociales, donde el anuncio ha sido recibido con incredulidad, críticas abiertas y una sensación compartida de desconexión entre la propiedad y la grada. El oviedismo, ya golpeado por una temporada convulsa y por la falta de estabilidad en el banquillo, no oculta su preocupación ante lo que considera otro movimiento improvisado.

Guillermo Almada ya es oficialmente el nuevo entrenador del Real Oviedo. Llega con el respaldo absoluto de la propiedad, pero con una afición profundamente escéptica, que exige hechos, resultados y un proyecto que vuelva a ilusionar a un club que hoy vive más pendiente de los despachos que del césped.