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El Real Oviedo volvió a demostrar que cuando se adelanta en el marcador suele tener muchas cosas de cara. Ante el Valencia, los azules se pusieron por delante por octava vez en los doce partidos que ha dirigido Guillermo Almada, y esta vez sí lograron conservar la ventaja para llevarse los tres puntos. Fue el cuarto triunfo de la temporada y el segundo con el entrenador uruguayo.

Ana Vázquez ©️

El Oviedo fue mejor que el Valencia, algo que en el Tartiere no siempre significa ganar, pero al menos dejó claro desde el inicio que se jugaba mucho más que su rival. Eso, en una temporada complicada como esta, ya es algo.

Almada apostó de inicio por la pareja de centrales formada por Eric Bailly y David Costas, que volvía tras no estar en el último partido, acompañados por los otros nueve jugadores que habían actuado en Cornellá. El encuentro empezó con un córner para el Valencia a los 30 segundos, pero pronto se vio que el Oviedo estaba más metido. No fue un dominio aplastante, pero sí se notó más agresividad en los duelos y en los balones divididos.

El fútbol, eso sí, aparecía a cuentagotas. Thiago Fernández era el único que conseguía darle algo de chispa al ataque oviedista. Tras quince minutos de juego, del Valencia de Corberán apenas había noticias.

La primera gran ocasión del partido llegó con un disparo lejano de Thiago Fernández tras una buena anticipación de Bailly. El argentino rozó la escuadra. El Valencia apenas inquietaba, aunque en alguna presión alta del Oviedo sí encontró algún pase filtrado que pilló descolocados a Sibo y Fonseca. Aun así, la sensación era que el centro del campo visitante no se imponía al carbayón, algo poco habitual en los partidos del Oviedo.

Desde la banda, Almada pedía más movimiento a Reina y Luka Ilic, que poco a poco empezaron a aparecer más en campo rival. El Valencia solo tuvo una ocasión en todo el primer tiempo: un disparo lejano de Ramazani en el minuto 25 tras una presión mal ejecutada por el Oviedo.

La respuesta llegó poco después con un remate a la media vuelta de Luka Ilic que atrapó sin problemas Dimitrievski. El partido cada vez se jugaba más cerca del área visitante y el gol acabó llegando a la media hora.

En un córner sacado en corto, Reina jugó con Thiago Fernández, el argentino llegó hasta línea de fondo y puso el pase atrás para que David Costas rematase de primeras. El central gallego volvió a demostrar su importancia en este equipo firmando el 1-0.

Era la tercera asistencia de Thiago en siete partidos, lo que le coloca como máximo asistente del Oviedo junto a Hassan.

Tras el gol apenas hubo reacción del Valencia. Lo más destacado fue que Unai Núñez estuvo cerca de ver la segunda amarilla y dejar a su equipo con diez. Antes del descanso, Aarón sacó rápido, Reina e Ilic lideraron una transición rápida y el remate final de Thiago volvió a encontrarse con Dimitrievski.

El Oviedo no levantó el pie del acelerador tras el descanso. A los tres minutos, Nacho Vidal puso su primer buen centro del partido y Fede Viñas remató de cabeza obligando a Dimitrievski a tirarse al suelo para evitar el segundo.

Los de Almada seguían insistiendo. En otra jugada por la izquierda, Thiago Fernández puso el balón al área, Viñas peleó el balón y el rechace le cayó a Luka Ilic, que con todo a favor mandó el disparo muy por encima del larguero.

Corberán intentó cambiar el partido moviendo el banquillo. Entraron Luis Rioja, Almeida y Hugo Duro por Danjuma, Ugrinic y Sadiq. Poco después, un pase a la espalda de Ilic acabó con un disparo de Gayá que Escandell desvió a córner. Fue la primera acción realmente peligrosa del Valencia en más de media hora de juego.

Almada también empezó a mover piezas y dio entrada a Ilyas Chaira por un cansado Luka Ilic.

Ramazani protagonizó otra acción individual que levantó el murmullo en la zona visitante del Tartiere. A veinte minutos del final, el técnico del Oviedo hizo dos cambios más previsibles: Colombatto y Hassan sustituyeron a Fonseca y Thiago, ambos amonestados.

El Valencia intentaba tener más balón, pero el Oviedo seguía relativamente cómodo, aunque con menos presencia arriba. Y en la primera acción que tuvo Hassan, llegó una de las jugadas más polémicas del partido.

El extremo sacó un córner, Colombatto puso el balón al segundo palo y Reina controló completamente solo antes de soltar un derechazo que se coló por la escuadra. El Tartiere estalló, pero la alegría duró poco.

Desde el VAR, Figueroa Vázquez llamó al árbitro Sesma Espinosa para revisar un posible fuera de juego posicional de Ilyas Chaira por tapar la visión de Dimitrievski. Tras ver la jugada en el monitor, el colegiado decidió anular el gol, una decisión muy protestada en el estadio, ya que Chaira estaba lejos del portero.

Almada introdujo sus últimos cambios y apostó por primera vez por un sistema con tres centrales: Dani Calvo se unió a Costas y Bailly, con Ilyas y Javi López como carrileros. También entró Cazorla por Reina.

En el estadio empezaba a sentirse ese miedo a ganar tan típico de un equipo que solo había conseguido tres victorias en toda la temporada. El Valencia lo intentó en el tramo final y en el minuto 90 Ramazani probó con un disparo que se fue alto.

El árbitro añadió seis minutos y el Oviedo se aferró a su ventaja. En una de las últimas acciones, Costas apareció para desviar un centro peligroso antes de que cualquier jugador del Valencia pudiera rematar.

A tres minutos del final, el colegiado incluso detuvo el partido unos instantes tras el lanzamiento de un objeto desde la grada.

No pasó nada más sobre el césped del Tartiere y el Oviedo firmó una victoria de mucho prestigio .

Ana Vázquez ©️