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El Real Zaragoza ha completado este sábado su última sesión de entrenamiento en el Ibercaja Estadio antes del importante, por no decir, trascendental, encuentro de mañana frente al Deportivo de La Coruña. El choque tendrá lugar en La Romareda a las 18:30 horas .Una cita marcada en rojo para el conjunto aragonés, no sólo por la necesidad imperiosa de sumar puntos —es colista de Segunda División—, sino también porque supondrá el estreno ante su afición de Rubén Sellés como entrenador zaragocista.

El técnico valenciano encara el duelo con la intención de cambiar la dinámica de un equipo que llega tras una semana de claroscuros: derrota en Liga ante el Sporting en Gijón y una inyección de moral con la victoria copera en Mutilva. En la sesión de este sábado, Sellés ha recibido noticias dispares. Por un lado, la recuperación de Saidu, que ha superado sus molestias en el tobillo y estará disponible para el partido; por otro, la baja definitiva de Tasende, que no ha podido superar el golpe sufrido el martes y seguirá fuera de la convocatoria.

Los problemas defensivos se acumulan para el técnico. A la ausencia de Tasende se suman las de Radovanovic y Tachi, por lo que la zaga blanquilla llega muy mermada. Esta situación abre las puertas al joven central del filial Ale Gomes de 17 años, que podría disfrutar de su primera titularidad en Liga. Gomes debutó con el primer equipo el miércoles en Copa dejando muy buenas sensaciones: mostró seguridad, valentía y liderazgo, atributos que le han hecho ganarse la confianza del cuerpo técnico.

En el mediocentro, Paul Akouokou seguirá siendo baja al cumplir el tercero de los cuatro partidos de sanción tras el incidente con el monitor del VAR. En el lado positivo, Valery y Paulino sí estarán disponibles: el primero superó una leve elongación en el aductor que le impidió jugar en Copa, mientras que el segundo regresa después de un mes de baja por una rotura de fibras en el bíceps femoral.

Con un equipo condicionado por las bajas pero reforzado anímicamente por los canteranos y las recuperaciones, el Real Zaragoza apura las horas antes de un duelo que puede marcar el rumbo de su temporada. La Romareda espera mañana a su equipo con esperanza y exigencia, buscando una victoria en casa, en una tarde que se presenta decisiva para empezar a creer en la reacción.

El rival , el Deportivo de La Coruña, afronta una nueva jornada de la Liga Hypermotion con la urgencia de reencontrarse con el triunfo que le devuelva el pulso competitivo. El conjunto blanquiazul no gana desde el pasado 19 de septiembre, cuando se impuso a la SD Huesca, una fecha que marcó el punto de inflexión en un inicio de temporada prometedor. Desde entonces, los de Hidalgo acumulan cinco partidos sin conocer la victoria en Liga y conviven con la presión de revertir una dinámica que amenaza con frenar su proyección.

El técnico deportivista vive entre la necesidad de sumar de tres y la preocupación por el estado físico de varios de sus jugadores. “Hay alguna molestia que otra en la expedición”, reconoció Hidalgo, que no podrá contar con Ximo Navarro, Escudero ni Daniel Bachmann, todos ellos lesionados.

El equipo coruñés cerró hoy un largo desplazamiento que comenzó el miércoles en el Dépor Training Center, rumbo a su compromiso copero, y que terminó este viernes en Zaragoza. En su trayecto hacia tierras aragonesas, el Deportivo aprovechó la mañana para ejercitarse en el campo de entrenamiento del CD Mirandés, en Miranda de Ebro, antes de completar el viaje hacia la capital maña.

Con el desgaste del calendario y la necesidad de resultados, el Dépor llega al estadio Ibercaja con la esperanza de que este partido marque el punto de inflexión que le permita recuperar sensaciones y volver a mirar hacia la parte alta de la tabla.

Tanto Deportivo como Zaragoza buscan más que nunca una victoria que les devuelva la calma y los acerque a sus verdaderas aspiraciones.