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El Real Oviedo firmó este sábado su cuarto empate sin goles consecutivo en el Carlos Tartiere, esta vez ante el Celta de Vigo, en el estreno de Guillermo Almada en el banquillo azul. Un resultado que agrava una realidad preocupante: los carbayones encadenan ya tres meses sin marcar en el campeonato doméstico.

Almada ya había avisado en su presentación de que quería un equipo agresivo y su idea se dejó ver desde el inicio. El Oviedo llevó la iniciativa en la primera mitad y el Celta apenas se sintió cómodo, sobre todo ante los constantes centros al área, una seña de identidad de los equipos del técnico uruguayo.

Sin embargo, el dominio volvió a ser estéril. Los azules evidenciaron, una vez más, su enorme falta de pegada, incapaces de transformar esa ligera superioridad en ocasiones claras. Con el paso de los minutos, el conjunto de Claudio Giráldez fue creciendo y terminó el primer acto mejor plantado, aunque el marcador no se movió. El descanso llegó con el mismo 0-0 inicial.

La segunda parte no trajo cambios ni en el juego ni en el resultado. El luminoso permaneció inmóvil y el Oviedo alargó una sequía goleadora que ya se extiende durante tres meses, un registro que lo sitúa como uno de los equipos con peor rendimiento ofensivo del campeonato.

La llegada de Guillermo Almada, al menos de momento, no ha sido suficiente para revertir la dinámica, y todo apunta a que el club deberá acudir al mercado si quiere encontrar el gol que ahora mismo no tiene.

El empate tampoco resulta especialmente beneficioso para el Celta, que sigue peleando por acercarse a los puestos europeos, aunque tras este encuentro se mantiene a solo dos puntos de la sexta plaza.