Una salvación a contrarreloj

Un empate que cambia el ánimo
El Real Zaragoza ha llegado al parón navideño penúltimo, a cuatro puntos de la permanencia, pero con algo que hacía semanas parecía perdido: esperanza. El golazo de Bakis en el descuento en Burgos rescató un empate más que merecido tras tres balones a la madera y permitió abandonar el farolillo rojo diez jornadas después. Un punto que vale más por lo que transmite que por lo que suma y que invita a mirar el futuro con un moderado optimismo.
Un calendario que no da tregua
La reanudación no será amable. A la vuelta de las vacaciones esperan Las Palmas, segundo clasificado, y el líder Racing de Santander, dos exámenes de máxima exigencia antes de entrar de lleno en una segunda vuelta en la que el Zaragoza necesitará alrededor de 30 puntos para completar la remontada. El reciente balance, 11 de 18 posibles, demuestra que el equipo ha reaccionado y que el camino, aunque empinado, es transitable.
El efecto Sellés
Rubén Sellés ha logrado reanimar a un equipo que caminaba directo hacia el abismo. Su llegada, rodeada de dudas por su falta de experiencia en el fútbol español, arrancó con tres derrotas consecutivas, pero dos meses y medio después el Zaragoza ha cambiado la cara. El técnico valenciano ha recompuesto a un grupo golpeado y ha devuelto la sensación de competitividad, convirtiendo el milagro deportivo en algo más que un deseo.
Un once reconocible
Sellés ha encontrado una base sólida. La seguridad de Andrada bajo palos ha sido clave, mientras que futbolistas como Keidi Bare y Francho han recuperado protagonismo y nivel en el centro del campo. El Zaragoza es ahora un equipo más coherente, con roles definidos y una idea clara, que progresa jornada a jornada pese a sus limitaciones.
El mercado, una necesidad
La mejoría no oculta la realidad. El Zaragoza sigue en el atolladero y necesita refuerzos urgentes en enero. Dos centrales rápidos que defiendan hacia adelante, un mediocentro que aporte mayor vuelo al juego y un atacante con gol son prioridades evidentes. Con solo 16 tantos, el conjunto aragonés es el menos resolutivo de Segunda División y la salvación pasa, inevitablemente, por acertar en el mercado de invierno.








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