Una noche para creer: el Athletic se niega a morir

El Athletic firmó en Bérgamo una de esas victorias que explican por qué este club nunca deja de creer. En un partido que se le puso muy cuesta arriba ante el Atalanta, los leones supieron resistir, reaccionar tras el descanso y darle la vuelta con fútbol y carácter para seguir dependiendo de sí mismos en Europa.
La noche empezó mal para los rojiblancos. Con muchas bajas y un planteamiento obligado a la supervivencia, el Athletic sufrió desde el inicio ante un Atalanta dominante, cómodo con balón y dueño del ritmo. El gol local llegó pronto y fue el reflejo de una primera parte en la que los bilbaínos apenas pudieron salir de su campo y se vieron superados en casi todas las zonas.
Sin embargo, tras el descanso el partido cambió. Valverde ajustó al equipo y el Athletic dio un paso adelante. Sin necesidad de grandes alardes, empezó a competir mejor, a llegar con más sentido y a creer que el partido todavía podía jugarse. Y en ese momento aparecieron los chispazos que deciden noches grandes.
Un balón largo bien aprovechado por Guruzeta devolvió al Athletic al partido y cambió el ánimo de todos. El empate dio confianza y el equipo creció. Poco después, Serrano, casi recién salido del banquillo, culminó la remontada, y Navarro terminó de confirmar una noche que ya se había vuelto inolvidable para los leones.
El Atalanta, sorprendido por la reacción visitante, no encontró respuestas claras. Solo en los minutos finales logró recortar distancias, cuando el Athletic ya defendía el resultado con oficio y convicción.
Más allá del marcador, la victoria deja una sensación clara: este Athletic compite incluso en los escenarios más exigentes. Supo sufrir cuando tocó y atacar cuando tuvo su momento. Ahora, con el destino en sus manos, San Mamés espera para cerrar una fase que ya tiene sabor a algo grande.








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