Una noche fría, un final cruel

Prórroga amarga en El Modular
El Real Zaragoza dijo adiós a la Copa del Rey en un partido interminable, pastoso y empapado de lluvia, que el Burgos CF resolvió en la prórroga gracias a un detalle, casi un accidente, que cambió la historia del duelo. El 0-1 final, firmado por Mario González en el minuto 117, dejó al equipo de Rubén Sellés congelado en la orilla cuando ya imaginaba la tanda de penaltis.
Un Zaragoza paciente… quizá demasiado
Sellés apostó por una alineación alternativa, una “cara B” que buscó reivindicarse sobre el césped. El plan era claro: un Zaragoza pausado, maduro, dispuesto a ganar el partido poco a poco. Pero ese tempo lento terminó jugando en su contra. La primera parte fue un reloj de arena, un duelo sin ritmo, sin sobresaltos, sin una sola ocasión que cambiara la pulsación del encuentro. Cuenca y Pinilla lo intentaron tímidamente, siempre por el costado diestro, sin demasiado filo.
El Burgos, con su propio once de rotaciones, aceptó la invitación al tanteo eterno. El juego se convirtió en una larga caminata bajo la lluvia, con más intención que acción. Ni Mollejo ni Mateo Mejía lograron alterar el guion: dos equipos tensos, tácticos, atrapados en los detalles.
Segunda parte: brotes verdes y un muro llamado Jesús Ruiz
El primer aviso serio lo tuvo Kevin Appin con una chilena desviada por Adrián Rodríguez. Fue un despertar tardío para un Burgos que empezaba a soltarse. En esa fase, Alejandro Gomes volvió a erigirse como una garantía: sólido, poderoso, cada vez más indiscutible.
El Zaragoza respondió con una falta exquisita de Tasende que obligó a Jesús Ruiz a volar. Ese gesto encendió, por fin, algo de luz en los locales. Los cambios —Valery, Aguirregabiria, Soberón, Dani Gómez, Radovanovic— le dieron más presencia ofensiva, pero no el golpe definitivo.
La prórroga: tensión, sustos y un giro inesperado
El duelo llegó inevitablemente a la prórroga, con los dos equipos esperando el detalle final. Dani Gómez rozó el 1-0 en una acción colectiva y el Burgos replicó con un penalti reclamado. La gran ocasión visitante llegó en los pies de Íñigo Córdoba, pero Adrián Rodríguez firmó una parada monumental.
Y entonces llegó el momento fatal.
Saidu cayó lesionado sobre la línea, retorciéndose de dolor. El Zaragoza, paralizado por la acción, desconectó un segundo. Solo uno. El Burgos lo aprovechó para lanzarse a la contra sin mirar atrás. En tres toques, Mario González apareció y firmó una vaselina impecable sobre Adrián. Poética en lo técnico, cruel en el contexto.
Un final que dolió más que el resultado
El Modular, que ya saboreaba los penaltis, se quedó helado. El Zaragoza cayó sin estruendo, derrotado por un despiste, por un instante que lo cambió todo. Una eliminación que pesa más por la forma que por el marcador.
Ficha técnica
Real Zaragoza: Adrián; Juan Sebastián (Aguirregabiria 62’), Gomes, Tachi, Tasende (Saidu 90’); Cuenca (Valery 62’), Paul, Toni Moya, Pau Sans; Pinilla (Soberón 75’), Bakis (Dani Gómez 75’).
Burgos CF: Jesús Ruiz; Aitor Buñuel, Iván Martínez, Saúl del Cerro, Brais Martínez; Mollejo (Ventosa 82’), Morante (Cantero 46’), Marcelo Expósito (Atienza 91’), Appin (Córdoba 61’); Fermín (Mario González 61’), Mateo Mejía (Ballesteros 61’).
Árbitro: Etayo Herrera. Amonestó a Juan Sebastián (12’), Fermín (13’), Cuenca (40’), Tachi (44’), Radovanovic (111’).
Gol: 0-1, Mario González (117’).








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