Un Real Oviedo valiente se cita con un gigante: examen en un Metropolitano inexpugnable

El Real Oviedo afronta esta noche (21:00 horas) uno de esos partidos que justifican todo un ascenso: visitar el Metropolitano, un estadio donde el Atlético de Madrid acumula nueve victorias consecutivas y donde nadie ha logrado rascar un solo punto desde Agosto. Pero el equipo de Luis Carrión, colista, no está para elegir escenarios. Toca competir, toca ser valientes y toca, sobre todo, creer.
Carrión lo dejó claro en sala de prensa: “He visto todos los partidos del Atlético y los equipos que se metieron atrás perdieron”. El técnico azul no quiere un Oviedo tímido ni especulativo. Su plan pasa por mantener la identidad, arriesgar con balón y evitar que el partido se convierta en un monólogo rojiblanco. Y para eso, la figura de Santi Cazorla, capitán y brújula del equipo, será esencial. El técnico fue tajante: “Los buenos, al prao… y Santi es el mejor”.
Las dudas del once azul pasan por las bandas: el regreso de Haissen Hassan, tras semanas complicadas, podría darle al Oviedo esa chispa por fuera que tanto echa en falta. Carrión ha insistido con él: “Puede dar mucho más de lo que da, tiene cosas especiales”. En defensa, Rahim cubrirá la baja de Javi López y David Carmo regresará al eje de la zaga.
Al otro lado espera un Atlético que vive en plena recuperación. El equipo de Simeone busca su décima victoria seguida en casa y solo ha encajado un gol en los últimos cinco partidos de Liga. Aun así, el Cholo rehúye del triunfalismo. “Vivimos el día a día, el partido a partido”, repitió en rueda de prensa. Sobre el Oviedo, mostró respeto absoluto: “Con Carrión han crecido y tienen un perfil valiente. No imagino un partido sencillo”.
La portería rojiblanca es una de sus incógnitas —Oblak podría volver, pero Musso ha rendido a gran nivel— y el once es una incógnita total, como acostumbra el argentino. Pero da igual quién juegue: su Atlético, llega lanzado.
Para el Oviedo, en cambio, el reto es mayúsculo pero también ilusionante. Con más de 2.000 oviedistas en la grada y un mensaje claro desde su entrenador: “Vamos a competir contra cualquiera. No estamos para renunciar a ningún partido”.
En un estadio prohibido para casi todos, el Oviedo quiere desafiar la lógica. Y en el fútbol, cuando hay alma, fe y valentía… a veces ocurre lo inesperado.








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