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El FC Barcelona de Hansi Flick afronta una salida de máximo riesgo a San Mamés en un duelo donde el liderato convive con una enfermería repleta y un clima interno marcado por la preocupación del técnico por la gestión física del equipo. El Athletic llega lanzado en Liga, fuerte en casa y con una dinámica positiva a pesar de sus numerosas bajas ofensivas.

El FC Barcelona aterriza en Bilbao como líder de LaLiga y con un balance reciente de cuatro victorias y una derrota en las últimas cinco jornadas domésticas, un rendimiento que sostiene su posición en la tabla pese al impacto emocional que dejó la eliminación copera ante el Atlético de Madrid. Ese golpe anímico condiciona el clima del vestuario antes de un examen mayúsculo en San Mamés.

Sin embargo, el principal foco para Hansi Flick no está en lo futbolístico sino en lo físico. El técnico ha mostrado abiertamente su malestar por la acumulación de lesiones, llegando incluso a señalar al departamento médico y al área de preparación física por la cantidad y frecuencia de contratiempos musculares que sufre la plantilla. Con ese contexto, el Barça afronta el duelo con una lista de ausencias de peso: Andreas Christensen, Gavi, Frenkie de Jong, Jules Koundé y Alejandro Balde siguen fuera, lo que limita seriamente la gestión del once y reduce las opciones de rotación.

A ello se suma el caso de Pedri, cuya reaparición reciente ha sido gestionada con extrema prudencia. Tras admitir que corrió riesgos al mantenerlo más tiempo del debido sobre el campo, Flick ya ha asumido que el canario no será titular en San Mamés, evitando repetir decisiones que puedan comprometer su recuperación. Con el centro del campo debilitado y la necesidad de controlar el ritmo del partido, su ausencia en el once inicial será un factor determinante.

El rival, mientras tanto, no ofrece un respiro. El Athletic Club de Ernesto Valverde llega en uno de sus mejores momentos de la temporada, con tres victorias y dos empates en sus últimos cinco encuentros ligueros, fortalecidos por su rendimiento en San Mamés, donde la intensidad y la presión son señas reconocibles. Aunque los bilbaínos también están muy castigados por las lesiones —con bajas importantes como Maroan Sannadi, Beñat Prados, Unai Egiluz y la ausencia confirmada de Nico Williams por pubalgia—, la dinámica del equipo y el regreso de Iñigo Ruiz de Galarreta tras su luxación de hombro aportan estabilidad en la medular.

El Barça, por tanto, deberá aferrarse a sus automatismos ofensivos, a la jerarquía de jugadores como Lewandowski y Araujo, y a la capacidad de Lamine Yamal para desequilibrar, en un escenario donde tradicionalmente se exige máxima personalidad. La vulnerabilidad física, el desgaste acumulado y la necesidad de mostrar autoridad tras el tropiezo copero convierten esta visita en una prueba crítica para mantener el liderato y enviar un mensaje de solidez.

DECLARACIONES HANSI FLICK

Sobre la dificultad del partido:

“El Athletic es un equipo fantástico, uno de los mejores equipos. No será fácil. Jugamos allí. Mi equipo está bien, el ambiente es fantástico y la actitud.”

Sobre la gestión de minutos y rotaciones:

“Gestionar jugadores y minutos no es fácil… Todo el mundo debe saber si jugará 45 o 60 minutos y darlo todo.”

Sobre João Cancelo:

“Con el balón es fantástico. En los dos últimos partidos ha estado muy bien. Lo necesitamos.”

Sobre el estado físico y la acumulación de lesiones:

“No estoy contento con esta situación de las lesiones. Es mi responsabilidad. Tenemos que ver qué mejorar.”

Sobre la ventaja en Liga:

“Lo que cuenta es el final de mayo. Hay muchos partidos. Hay que mirar hacia adelante y aceptar lo que ha pasado.”

Sobre Pedri:

“Puede jugar, está disponible, pero debemos gestionar bien su participación.”

Sobre las sensaciones del equipo:

“Veo al equipo muy motivado. Nadie se rindió. Están a un nivel alto y eso debe darnos confianza.”