Tres errores del Real Oviedo que hacen tres goles del Barça

El Real Oviedo estuvo muy lejos de parecer un colista durante más de una hora en el Camp Nou. Valiente, serio y sin complejos, el equipo de Guillermo Almada firmó una de sus mejores primeras partes de la temporada ante el Barça. Pero el fútbol no perdona los regalos y, menos aún, en escenarios así. Dos errores defensivos nada más volver del descanso dinamitaron todo el trabajo previo y pusieron el partido en bandeja a un Barcelona que sólo tuvo que esperar (3-0).
El ambiente previo invitaba poco al optimismo: Camp Nou, Barça obligado a ganar para recuperar el liderato y un Oviedo necesitado. Pero el equipo azul salió decidido a competir. Y lo hizo. Con presión alta, orden y personalidad, los carbayones discutieron la posesión a los de Flick y lograron algo poco habitual: incomodar al Barça en su propio estadio.
Durante la primera mitad, el Oviedo fue incluso mejor. Hassan fue un quebradero de cabeza constante por la banda, Viñas se fajó con toda la defensa azulgrana y el equipo encontró vías para llegar al área de Joan García, aunque sin el premio del gol. Escandell apenas tuvo trabajo y el Barça se mostró espeso, sin ritmo y sin profundidad. Ni Raphinha ni Lamine aparecían y Lewandowski vivía desconectado. El descanso llegó con empate y con una ovación merecida desde el millar de oviedistas desplazados.
Todo se torció tras la reanudación. En apenas cinco minutos, el Oviedo se pegó dos tiros en el pie. Primero, Carmo se confía en la salida de balón, Lamine presiona y Dani Olmo castiga con el 1-0. El golpe fue duro y dejó tocado al equipo. Poco después, una mala cesión de Costas hacia atrás la caza Raphinha, que define con una picada perfecta ante Escandell. Dos acciones propias, dos goles en contra. Partido roto.
A partir de ahí, el Barça ya jugó con comodidad y el Oviedo acusó el mazazo. Escandell evitó algún gol más, pero el dominio local fue creciendo conforme pasaban los minutos. El tercero llegó tras otro error en la salida: Dani Olmo puso el centro y Lamine Yamal firmó un remate acrobático espectacular para cerrar la goleada.
Con el choque decidido, Almada dio entrada a Santi Cazorla, muy ovacionado en su regreso al Camp Nou, en una imagen que fue de lo poco rescatable del tramo final junto al apoyo incondicional de la afición azul. Bajo la lluvia, con cánticos de protesta y un estadio que se iba vaciando, el Oviedo asumía una derrota que duele especialmente por la forma.
Porque durante muchos minutos, el Oviedo compitió de tú a tú con el líder. Pero en el fútbol de élite, los errores se pagan caro. Y en Barcelona, aún más. La permanencia sigue lejos, a ocho puntos, y el margen de error ya es mínimo.








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