Rubén Sellés: El despertar del León

El Zaragoza de Sellés abandona el pozo y recupera fe, identidad y rumbo en apenas tres jornadas.
Un giro inesperado hacia la esperanza
Lo que hace un mes parecía una caída libre sin frenos se ha transformado en una inesperada reacción que ha devuelto la esperanza a una afición que ya veía al Real Zaragoza abocado a un dramático descenso. La mano de Rubén Sellés, joven técnico valenciano, ha conseguido en cuestión de días lo que parecía imposible: recomponer un equipo desorientado, sin confianza y condenado al desastre.
Sellés aterrizó en La Romareda envuelto en dudas. Sin experiencia previa en el fútbol español y con un discurso que muchos miraban con recelo, comenzó su etapa con tres derrotas consecutivas que parecían confirmar los peores augurios. Sin embargo, su proyecto necesitaba tiempo… y ese tiempo ya empieza a dar frutos. Hoy, el Zaragoza está a sólo tres puntos de la salvación, después de haber llegado a estar a nueve y con la sensación generalizada de que no había escapatoria.
Las claves del renacimiento
La clave del resurgir zaragocista parte de una base que Sellés ha sabido identificar con precisión quirúrgica. En la portería, Andrada ha aportado tranquilidad y liderazgo. En el centro del campo, la dupla formada por Keidi Bare —intenso, inteligente, decisivo en el corte— y Francho —incansable, vertical, fundamental en la transición— ofrece equilibrio y motor. Y en punta, la presencia de un ‘9’ puro como Kenan Kodro ha ordenado al equipo, reubicando a jugadores como Raúl Guti y Soberón en zonas donde pueden rendir de verdad.
Ese simple gesto táctico, que parece obvio pero que nadie había ejecutado, ha devuelto coherencia y lógica al once aragonés. Cada pieza encaja. Cada jugador entiende su función. Y, lo más importante, cada jornada el Zaragoza es un equipo un poco mejor, pese a carencias que siguen ahí pero ya no pesan tanto.
Un vestuario convencido y un futuro abierto
El segundo pilar de este renacimiento es la fe. La plantilla cree en Sellés, algo que no ocurrió con sus predecesores. El técnico tiene un plan claro, ambicioso, y un discurso que convence sin caer en el victimismo. La mayoría del vestuario sigue su línea con convicción, salvo excepciones como Bazdar y Dani Gómez, apartados de la última convocatoria y con la puerta abierta para salir en el mercado invernal.
La obra está lejos de completarse. El camino hacia la permanencia será largo, duro y lleno de trampas. Pero el Zaragoza vuelve a competir, a creer y a contagiar ilusión. Y en una temporada que parecía condenada, eso ya es un pequeño milagro. Rubén Sellés no ha terminado su misión, pero ha logrado lo más difícil: devolver la vida a un equipo que muchos daban por perdido… ¡Ha despertado al León!








Write a comment