Pablo Agudín, un Oviedista con futuro, renueva hasta 2029.

No era un culebrón, pero casi. Tras varios meses de conversaciones, el Real Oviedo ha asegurado por fin la continuidad de uno de los jugadores que mejor representan su apuesta por la cantera. Pablo Menéndez Agudín, mediapunta avilesino de 18 años, renueva tres temporadas más, hasta 2029. Un paso clave para el club y un gesto simbólico: el fútbol que viene también se escribe desde casa.
Y es que Agudín no es un talento cualquiera. Llegó a El Requexón siendo apenas un niño, procedente del Quirinal, y desde entonces ha vivido en azul cada etapa de su formación. Creció entre campos, viajes con su equipo, goles en torneos de cantera y temporadas de aprendizaje hasta convertirse en una de las grandes esperanzas del club. Hoy, más de una década después, su firma no solo alarga un contrato: sella una historia de fidelidad y crecimiento.
Su irrupción en el primer equipo ha acelerado todo. A finales de octubre, Luis Carrión lo llamó para formar parte de la dinámica del primer equipo. Primero lo vio desde la grada ante el Girona; después llegó su estreno en Copa del Rey ante el Ourense, y, en apenas una semana, debutó en Primera División frente a Osasuna. En San Mamés jugó ya con personalidad, como si llevara toda la vida esperando ese escenario… quizá porque, de algún modo, era así.
Aún con ficha del filial, el Real Oviedo lo imagina desde ya en el primer equipo. Versátil, mediapunta con capacidad para actuar en banda o incluso como referencia ofensiva, Agudín fue el máximo goleador del Juvenil A en División de Honor la pasada campaña. Su progresión no es casualidad, sino el resultado de años de trabajo, constancia y paciencia en la fábrica azul.
Con su renovación, el Oviedo no solo blinda a una promesa: protege un camino. El que comienza siendo un sueño de niño en El Requexón y termina convirtiéndose en oportunidades reales en el Carlos Tartiere. Pablo Agudín seguirá escribiendo ese relato. Y lo hará donde empezó todo.








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