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Este 8 de noviembre, a las 18:30 h en el estadio Estadio O Couto de Ourense, se escribe otra página importante para ambos clubes. La ciudad gallega vibra con una final en casa para su equipo: Ourense juega ante su afición, con el peso de la historia y la oportunidad de alzar un trofeo.  

El camino del Ourense ha sido el de una ciudad volcada. Desde la presentación del partido, los medios locales hablan de “final de locura”, de “fútbol gallego queriendo su trono”.  

Se ha ganado el derecho a estar aquí: la RFEF destaca que el equipo ha hecho méritos para acceder a esta final.  

Además, jugar en casa aporta ese plus emocional: la grada, el ambiente, la familiaridad del campo… todo suma para que Ourense se sienta fuerte en esta cita.

Después de una semifinal intensa contra el atlétic Lleida, donde ganaron en penaltis (4/5), el Ourense llega con fuerza, también con el extra de derrotar al Oviedo en copa del rey y ganar su primer partido en la liga. Esto sumará un apoyo extra para los gallegos, que llegan con ilusión y ganas.

Para Orihuela, este partido representa una gran oportunidad. Según la RFEF, ambos clubes “pelearán por hacerse con el primer gran torneo de la temporada”.  

El club alicantino ha sabido abrirse camino: aunque quizá menos favorito, ha hecho los deberes y llega a esta final con ambición. Los últimos resultados muestran que es un rival peligroso, capaz de marcar y de poner en aprietos al rival .

La afición ha viajado, está involucrada, y el contexto de “final histórica” para el club impulsa al equipo a dar algo más.

Para el equipo local , el apoyo de la grada será vital: arrancar con energía, ganar los primeros minutos para enganchar al público.

En Orihuela, la paciencia también puede ser arma: no precipitarse, esperar su oportunidad, aprovechar el escenario cuando se abra.

En una final, el ritmo, la intensidad, los detalles (un balón parado, un contragolpe, un fallo en la transición) cuentan tanto como los grandes planteamientos.

Se acerca el momento. En el césped de O Couto se cruzan dos historias distintas que comparten un objetivo: la gloria del trofeo. Ourense, en casa, con la presión de hacer que el estadio vibre, con la ciudad expectante. Orihuela, con ambición, con ganas de sorprender, con la firme idea de que esta final puede quedarse en su palmarés.

Cuando suene el pitido, todo cobrará vida: los cánticos subirán, el nerviosismo latirá, las primeras acciones tendrán peso. Será un partido para vivir, para sentir, para que la afición diga “yo estuve allí” tanto en Ourense como en Orihuela.

Al final, más allá del resultado, cada club sabrá que lo dio todo. Y una de las aficiones volverá a casa con algo más: un título y el recuerdo de una tarde que no se olvida.