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Hay despedidas que no hacen ruido, pero que dejan poso. La de Oriol Cromas es una de ellas. El centrocampista catalán no continuará en el Ourense CF y emprende el camino de regreso al Girona B, club al que vuelve tras una etapa marcada por la constancia, el aprendizaje y el trabajo lejos de los focos.

Cromas llegó a O Couto con la etiqueta de jugador en formación, pero también con una mentalidad madura y una comprensión del juego que pronto se hizo visible. Sin necesidad de grandes gestos, fue ganándose un espacio dentro del grupo, aportando equilibrio en la medular y una lectura táctica que resultó valiosa para el cuerpo técnico a lo largo de la temporada.

Su paso por el Ourense CF no se mide únicamente en minutos o estadísticas. Se mide en actitud, en disposición para competir y en esa figura de futbolista fiable que siempre está preparado cuando el equipo lo necesita. En un vestuario exigente y en una categoría donde cada detalle cuenta, Oriol supo adaptarse, aprender y sumar desde el rol que le tocó asumir en cada momento.

Desde el club destacan su profesionalidad diaria, su respeto por el escudo y su integración en la dinámica del equipo desde el primer día. Un jugador joven, sí, pero con una ética de trabajo que encajó perfectamente en la identidad del Ourense CF durante el curso.

Ahora, el camino de Cromas vuelve a cruzarse con el Girona B, donde continuará su desarrollo futbolístico. El regreso a casa supone una nueva oportunidad para seguir creciendo, con la experiencia acumulada en Ourense como un valor añadido que difícilmente se olvida. La etapa en Galicia le ha permitido competir en un contexto diferente, asumir responsabilidades y madurar tanto dentro como fuera del campo.

Desde O Couto, la despedida es clara: agradecimiento y respeto. El Ourense CF pierde a un jugador comprometido, y Oriol Cromas se marcha con el reconocimiento de quienes compartieron vestuario, entrenamientos y objetivos durante la temporada.

El fútbol continúa, los caminos se separan, pero quedan los recuerdos de una etapa construida desde el esfuerzo silencioso. El Ourense CF le desea la mayor de las suertes en esta nueva —y a la vez conocida— etapa en el Girona B.