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David Navarro mantiene el pulso emocional del Real Zaragoza en la previa de su visita a Riazor. El técnico insiste en la importancia de la constancia: “Hay que volver a ganar y seguir y seguir hasta llegar a la orilla”, subraya, sin caer ni en la euforia ni en el pesimismo.

Equilibrio emocional y exigencia

Navarro apuesta por la calma en el momento actual del equipo: “Ni tenemos que pinchar el globo ni hincharlo de forma artificial”. El objetivo es claro: instaurar el hábito de competir arriba y elevar la autoexigencia ante un rival de nivel como el Deportivo.

Un equipo que crece desde el balón

El entrenador aragonés explica la evolución del grupo desde su llegada. Primero, ordenar al equipo y juntar líneas; después, crecer con balón: “La pelota también nos tiene que servir para descansar y manejar los tiempos”. Un proceso que, según reconoce, ha tenido una fuerte base emocional.

Paso a paso hacia la salvación

Lejos de hacer cuentas a largo plazo, Navarro simplifica el camino: “Estamos en la dos y hay que ir a por la tres”. El mensaje es directo y constante, centrado en sumar victorias una a una sin mirar más allá.

Bajas y alternativas

Sin Keidi Bare, el técnico confía en la profundidad de su plantilla para suplir su liderazgo. Toni Moya, Saidu o Mawuli aparecen como alternativas en una posición que considera bien cubierta. En defensa, la ausencia de Larios abre opciones con Tasende o Pomares.

Respeto al rival

Sobre el Deportivo, Navarro destaca su potencial colectivo e individual, con mención especial a Yeremay, al que sitúa entre los jugadores más diferenciales de la categoría. La clave, según apunta, estará en evitar que el rival juegue por dentro.

El Zaragoza encara otra final con un mensaje claro: constancia, emoción y victorias para acercarse a la orilla.