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El técnico interino del Real Zaragoza apela al sentimiento colectivo para buscar la reacción inmediata en Cádiz

El equipo aragonés afronta una final ante el Cádiz CF con el objetivo de iniciar el camino hacia la salvación

David Navarro compareció en rueda de prensa antes del partido frente al Cádiz con un mensaje claro y emocional para su plantilla: creer en la salvación y competir con el corazón. El técnico interino del Real Zaragoza insiste en que el equipo aún está a tiempo de reaccionar pese a la complicada situación clasificatoria.

Navarro aseguró que afronta el reto con energía y convencido de que la plantilla tiene más nivel del que refleja la tabla. “El año pasado era una situación para intentar engancharse al playoff y esta vez es para engancharse a la posibilidad de vivir”, explicó.

Pensar solo en el Cádiz

El entrenador zaragozano pidió centrarse únicamente en el próximo partido. “Nos quedan 14 peldaños y sólo pensamos en el del Cádiz. Estamos a siete u ocho victorias de la salvación y no es fácil, pero hay que creérselo”, señaló.

Navarro considera que el factor emocional será determinante para intentar cambiar la dinámica del equipo. “Hay que jugar con el corazón en la mano. No es un milagro ni un imposible, pero hay que impregnar todo de ganas de salir de aquí”, afirmó.

El valor del colectivo

El técnico también apeló a la unión de todos los estamentos del club para lograr el objetivo. “La salvación no pasa por mí ni por nadie, pasa por nosotros: el club, la afición y todos los que rodean al Zaragoza. La fórmula del éxito es nosotros en grande y yo en chiquitico”, explicó.

Además, dejó claro que el compromiso será total en este tramo final de la temporada. “Al equipo se le va a marcar una velocidad y el que pueda que se suba al tren. El club no se ha rendido”.

La idea de juego

Navarro quiere que el equipo vuelva a sentirse cómodo con el balón, algo que considera clave para mejorar el rendimiento. “Cuando el equipo ha estado a gusto con la pelota es cuando ha dado su mejor versión. Si quieres tener la pelota, necesitas que los jugadores se atrevan”, subrayó.

Sobre el rival, advirtió del peligro del conjunto gaditano. “El Cádiz no está en su mejor momento, pero puede despertar. Hay que evitar que puedan correr y controlar su balón parado, donde tienen jugadores muy poderosos”.

Una interinidad abierta

El entrenador restó importancia a su condición de técnico provisional. “Entrenar al Zaragoza nunca puede ser algo malo. Si el lunes tengo que volver a la oficina, volveré. Todo el foco lo tengo en el partido”.

Navarro concluyó recordando que el encuentro en Cádiz es una auténtica final y que no se arriesgará con jugadores tocados: “El que transmita alguna duda, no viajará”.