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A seis meses del Mundial de Fútbol 2026 que se celebrará en Canadá, Estados Unidos y México, la participación de André Silva, delantero del Elche CF y experimentado internacional portugués, se está complicando y cada vez parece más remota. 

El seleccionador de Portugal, Roberto Martínez, ya tiene prácticamente definidos a sus dos delanteros fijos para la cita mundialista: Cristiano Ronaldo, que afrontará su sexta Copa del Mundo con 40 años, y Gonçalo Ramos, líder de ataque del combinado luso. La tercera plaza ofensiva, que tradicionalmente completaría el tridente, sigue abierta, pero la situación está lejos de ser favorable para Silva. 

Uno de los factores que más pesa en contra del ariete del Elche es su falta de continuidad en la temporada 2025/26: Silva no ha visto puerta desde el 5 de octubre, cuando marcó su último gol oficial, y después ha encadenado más de 400 minutos sin anotar. Además, en diciembre apenas ha podido participar por problemas musculares que le han lastrado físicamente, reduciendo sus oportunidades de mostrarse en plena forma. 

La competencia por esa tercera plaza de atacante en la selección portuguesa es fuerte, especialmente con jugadores como Paulinho, cuya candidatura también está siendo evaluada por Martínez y su cuerpo técnico como alternativa para acompañar a Ronaldo y Ramos en la Copa del Mundo, haciendo que la lucha por un puesto sea aún más exigente. 

Dentro del Elche CF, la situación del delantero ha estado marcada por altibajos en su participación con el club —incluidas recaídas físicas que le han mantenido fuera de algunos encuentros importantes— y esto ha repercutido en su ritmo y números en LaLiga EA Sports 2025/26, donde el equipo ha vivido una campaña con momentos destacados, pero en la que Silva no ha podido consolidar su mejor versión para influir de forma determinante. 

Aunque sigue siendo un nombre con experiencia internacional, la combinación de falta de goles recientes, competencia interna en su selección y las exigencias físicas de una temporada larga hacen que el sueño de disputar su tercera Copa del Mundo esté cada vez más complicado para el delantero portugués.