Lío por el traspaso de Pablo Torre al Mallorca

El reciente traspaso de Pablo Torre del FC Barcelona al RCD Mallorca se ha convertido en un serio conflicto extradeportivo que ha trascendido lo meramente futbolístico. El Racing de Santander, club formador del mediocampista cántabro, ha presentado una denuncia formal ante LaLiga contra el Barcelona al considerar que la operación se realizó de forma “mala fe” para evitarle al Racing el pago de las plusvalías pactadas en el contrato original de venta.
El caso gira en torno a las condiciones económicas del traspaso, que cerró al jugador de 22 años rumbo al Mallorca por aproximadamente 4,95 millones de euros —una cifra inferior a los 5 millones que el Barça pagó al Racing por su incorporación a mediados de 2022 cuando el club catalán fichó a Torre procedente de Santander. Al final, según el Racing, la falta de plusvalía deja al club cántabro sin beneficiarse del nuevo traspaso, pese a que el acuerdo inicial establecía cláusulas para percibir un porcentaje de los beneficios si el jugador se vendía por encima de ese valor.
El presidente del Racing, Manolo Higuera, explicó en la junta general de accionistas que el club cree que el precio fijado en la operación con el Mallorca fue deliberadamente inferior a lo que realmente vale el futbolista, y que además se diseñaron las cláusulas para que el Racing no percibiera ingresos adicionales por ese paso del Barça al Mallorca. Por ello, el club ha enviado un burofax al FC Barcelona y acudirá a los organismos pertinentes para defender lo que considera sus derechos económicos.
Esta disputa se une a otros casos recientes de reclamaciones argumentadas por derechos de formación y plusvalías entre clubes, aunque en este caso la polémica se ha focalizado en cómo los clubes grandes gestionan la venta de jugadores jóvenes y las obligaciones económicas subsiguientes a sus clubes formadores.
Por su parte, el FC Barcelona —que se reserva una cláusula de recompra y un porcentaje de la plusvalía futura en el acuerdo con el Mallorca— considera que la operación se llevó a cabo dentro de los términos pactados y sin perjuicio de terceros, acorde a su valoración del jugador en ese momento.
En lo deportivo, Pablo Torre, que pertenece oficialmente al RCD Mallorca con contrato hasta 2029, todavía busca consolidarse como pieza clave en el conjunto bermellón tras un año en el que intentó ganarse un hueco en el Barça sin éxito continuado y pasó por una cesión al Girona FC antes de confirmar su salida definitiva.
El desenlace de este conflicto podría marcar un precedente en cómo se abordan en España las cláusulas de formación y plusvalías en operaciones entre clubes, especialmente cuando intervienen intereses económicos de terceros que no participaron directamente en la transacción actual.








Comments are closed.