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Las obras de la nueva Romareda continúan a buen ritmo y, según fuentes de la operación, marchan “en plazo”. Mientras el Real Zaragoza atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia deportiva, las máquinas no se detienen en el solar donde se levanta el futuro estadio blanquillo, cuya entrega está prevista para junio de 2027.

El Gol Sur, primera zona que fue derribada, empieza ya a mostrar su nueva fisonomía. Las estructuras ganan altura y las nuevas gradas comienzan a tomar forma. En ese mismo espacio, el club jugó la pasada temporada sin fondo, lo que da una idea de la magnitud del avance en los últimos meses.

Pero las principales novedades se concentran ahora en el Gol Norte y la Tribuna Este —la que da al Hospital Miguel Servet—, donde ya se pueden intuir las bases sobre las que se levantará el nuevo estadio. Ambas gradas, dentro de la complejidad del conjunto, resultan más sencillas de acometer que el Gol Sur, donde fue necesario construir un sótano y habilitar accesos desde la calle Jerusalén.

La última en levantarse será la grada de Preferencia, la más compleja de todas.. Bajo sus asientos se ubicarán los vestuarios, los palcos, la zona hospitality y las cabinas de prensa. En esta zona ya han comenzado a instalarse las grúas que protagonizarán la siguiente gran fase de los trabajos.

La Nueva Romareda asegurada

Pese a la crisis deportiva del equipo, la tranquilidad respecto al desarrollo de las obras es absoluta. El avance del proyecto no depende directamente de la situación del club. La financiación corre a cargo de una sociedad mixta, «La Nueva Romareda», en la que participan el Ayuntamiento de Zaragoza y el Gobierno de Aragón, responsables de cerca del 90% del músculo económico.

El Real Zaragoza, por su parte, deberá aportar 10 millones de euros antes de que finalice el año.

En cualquier caso, el contrato garantiza margen de maniobra: si las obras sufrieran algún contratiempo y no llegaran a completarse para el verano de 2027, el club podría seguir jugando hasta 2030 en el actual Ibercaja Estadio.

El presupuesto global del proyecto —que incluye el derribo, la reconstrucción de la Romareda y la mudanza al campo modular— asciende a 174 millones de euros, de los cuales 24,5 corresponden al valor de la cesión de los suelos municipales.

La nueva Romareda sigue, por tanto, creciendo al ritmo previsto. Mientras el equipo busca reencontrar su rumbo sobre el césped, las gradas de su futuro estadio ya se levantan como símbolo de un horizonte que, al menos en lo arquitectónico, parece mucho más prometedor.