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La victoria que valió “cuatro puntos”

Kenan Kodro, una de las piezas clave del Real Zaragoza en las últimas jornadas, ha descrito el triunfo en Ipurúa con una frase que ya resuena entre la afición: “La victoria en Eibar no fueron tres puntos, fueron cuatro”. En su entrevista en Ser Deportivos (Radio Zaragoza), el delantero bosnio subrayó el impacto moral del triunfo ante el Eibar:

“La situación sigue siendo crítica, pero estamos dando pasos muy grandes. El triunfo en Ipurúa nos ha dado mucha confianza”.

El delantero reconoce que el equipo aún tiene camino por recorrer, pero valora el salto anímico y competitivo que ha experimentado el vestuario.

Sellés, el impulso que necesitaba el Zaragoza

Kodro fue especialmente claro al resaltar la importancia de la llegada de Rubén Sellés al banquillo. Para él, el técnico ha logrado activar al grupo y recuperar sensaciones:

“Nos ha dado esa frescura que el equipo necesitaba”.

Comparó la situación actual con la etapa anterior:

“Con Gabi no pudimos enlazar esos dos partidos ganados y dar esa imagen de un equipo competitivo durante los 90 minutos. Ahora estamos encontrando esa solidez. Son dos buenos entrenadores, pero está calando ese trabajo de Rubén para que las cosas fluyan de manera natural”.

El bosnio considera que el Zaragoza está empezando a mostrar continuidad en su juego y mayor cohesión en el campo.

Un reto que asume con orgullo

Kodro también aprovechó para reafirmar su compromiso con el club y con el proyecto blanquillo. Asegura que nunca ha dudado de su decisión de venir a Zaragoza:

“Este club es un reto para gente valiente que quiera apostar. Se equivoca el que piense que esta camiseta pesa”.

Para el delantero, la presión forma parte del oficio, pero él prefiere enfocarla desde otra perspectiva:

“Lo llevo más al tema del disfrute, a decir que estoy en el Real Zaragoza y lo quiero aprovechar para ayudar al club”.

Un Zaragoza en reconstrucción, pero en alza

Las palabras de Kenan Kodro reflejan el sentimiento de un vestuario que, pese a seguir en una situación delicada, comienza a ver señales de recuperación. Sellés ha devuelto la frescura, la confianza y la idea de competir durante los 90 minutos, mientras jugadores como Kodro se erigen como voces de liderazgo y compromiso.

El reto continúa, pero en La Romareda vuelve a soplar un aire de esperanza.