Javi Calleja, entre el ascenso y la herida: “Me siento parte de lo que logró el Oviedo”

Nueve meses después de su salida del Real Oviedo, Javi Calleja rompe su silencio desde Riad, donde apura las últimas horas antes de volver a España tras ser destituido en el Al Riyadh. El técnico madrileño ha concedido una entrevista exclusiva a LA NUEVA ESPAÑA antes de tomar el vuelo de regreso, con la maleta aún abierta y un mensaje que mezcla orgullo, afecto y una herida que sigue cicatrizando: “Me siento parte del ascenso del Oviedo”.
Calleja no habla desde el rencor. Más bien, desde la serenidad de quien cree haber dejado un trabajo sólido. Cuando el club decidió prescindir de él en marzo, el equipo estaba sexto y con opciones intactas. “Cuando me echaron estábamos en posición de luchar por todo. Lo normal en el fútbol es confiar cuando hay un bache, no cambiar”, reflexiona. Con el paso del tiempo reconoce que el relevo salió bien, pero insiste en su convicción: “Estaba seguro de que conmigo el Oviedo también habría ascendido”.
La vida antes del fútbol
No solo le tocó afrontar una temporada compleja. También un golpe personal que no trascendió entonces: a los pocos días de firmar por el Oviedo a su mujer le detectaron un tumor. Pachi, su compañera desde los 17 años, tuvo que quedarse en Madrid y ser operada de urgencia. Él aterrizaba en una ciudad nueva, con un club exigente y una situación familiar que le desgarraba a distancia.
“Sufrimos mucho. Lo peor fue estar separados”, admite, hoy ya con la tranquilidad de que ella está recuperada. Calleja agradece algo por encima de cualquier análisis deportivo: el trato humano del club. “Se portaron de diez con nosotros”, recuerda con emoción.
Un proyecto que aún siente suyo
El ascenso del Oviedo tuvo un detalle que le marcó: Paunovic le dedicó palabras de agradecimiento nada más lograrlo, reconociendo el trabajo heredado. “Fue un gesto sincero. Lo normal es ponerse la medalla, pero él no lo hizo. Me llegó al corazón”, asegura.
Calleja habla sin reproches hacia el vestuario, aunque admite que “quizá algún jugador entró en zona de confort” en aquel mes malo antes de su despedida. También defiende decisiones discutidas, como la famosa frase de “somos la mejor plantilla”: “No iba de sobrado. Para ascender tienes que creértelo primero tú”.
Sobre el presente: sorpresa y deseo
Ve con extrañeza lo vivido esta temporada: “Cuesta entender que alguien que asciende no tenga continuidad”, dice sobre el despido de Paunovic. Del actual técnico, Luis Carrión, señala que “es un entrenador de iniciativa, de balón” y le desea la salvación porque “el Oviedo es un club que marca”.
El futuro… ¿con una puerta abierta?
Calleja solo piensa ahora en reencontrarse con su familia y valorar proyectos. Pero una pregunta se responde sola, sin rodeos:
—¿Volvería algún día al Oviedo?
—Claro que me gustaría. Oviedo te marca. Eso queda para toda la vida.







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